Antonio Valenciano:«La ley laboral se aplica poco y por eso tenemos saturados los tribunales»

M.G./Toledo
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El presidente y abogado de la Asociación Nacional para la Defensa Efectiva del Trabajador explica la situación laboral actual, detalla la actividad del colectivo y comenta la problemática existente en los juzgados.

Antonio Valenciano:«La ley laboral se aplica poco y por eso tenemos saturados los tribunales» - Foto: Víctor Ballesteros

Se ha aprobado definitivamente la reforma laboral hace un par de semanas y se han considerando 85 enmiendas de grupos políticos. ¿Qué valoración hace desde la Asociación Nacional para la Defensa Efectiva del Trabajador?
Se le va a dar más importancia a la indemnización, a su descenso y a la pérdida de la misma. Pero la opinión de la asociación es otra porque el peligro y la pérdida de derechos se encuentran en otras medidas como la conciliación familiar, la posibilidad de modificar el horario en la medida que el empresario le convenga dentro de ese 10 y 15% anual. También, la posibilidad de bajar el sueldo en cualquier momento cuando la empresa justifique esas pérdidas, aunque todos sabemos que con unas cuentas auditadas se puede demostrar este trámite.
La flexibilidad laboral es un tema preocupante para los trabajadores. ¿Puede dar lugar a abusos por parte de las empresas?
Por supuesto. La flexibilidad puede ser de dos tipos, la interna y la externa. La primera es la más preocupante porque permite modificar la categoría profesional, que desaparece en pro de los grupos profesionales, y utilizar al trabajador para otras tareas. Por ejemplo, un periodista puede pasar a ser administrativo o secretario, por ejemplo, si se engloba dentro de este grupo. Así que tenemos pérdida de puesto de trabajo y la especificación de la categoría laboral. En definitiva, una doble pérdida.
¿Se percibe si hay tanta precariedad laboral como se comenta desde hace meses?
Ya había bastante precariedad laboral antes. Vivimos en un país en el que la ley laboral se aplica más bien poco y por eso tenemos los tribunales saturadísimos. Sin embargo, después de la reforma laboral habrá más precariedad. Ahora van a ser las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) las que se encarguen de contratar a las personas a través de las agencias de colocación privadas en sustitución del Servicio Público de Empleo y las condiciones son absolutamente pro a la temporalidad y no a una seguridad del trabajador.
¿A la asociación acuden trabajadores preocupados por la reforma laboral?
En general, los trabajadores son muy individualistas y no suelen preguntar en qué consiste la reforma laboral. Las cuestiones y dudas que nos llegan suelen ser a término individual por despido, por cambio de categoría profesional y por modificación del horario, entre otras.
¿La asociación tiene mucho trabajo aquí en Toledo?
Sí, muchísimo. Empezamos hace un año y somos una asociación joven, pero muy madura por la cantidad de actividades que hemos hecho. Nacimos como una alternativa a los sindicatos y estamos creciendo, por desgracia, por las situaciones concretas.
¿Qué le llama más la atención  de los casos que llegan a la asociación?
Hemos tenido dos épocas diferenciadas. Desde el verano hasta principios de año, cuando se empezó con el tema de la reforma laboral, tuvimos más expedientes de regulación de empleo. Ahora tenemos más casos sobre la flexibilidad interna, cambio de horario y de funciones.
Dice que Andet es una alternativa a los sindicatos. ¿Cómo ven su labor?
Los sindicatos tuvieron una época muy complicada. Cuando nacimos como alternativa fue porque no estaban cumpliendo con su objetivo principal, la defensa del trabajador. A veces, nos daba la sensación de que el sindicato se había convertido en una especie de despacho de abogados donde se tramitaba todo, pero no había una lucha, una defensa como la que había en un inicio, con manifestaciones cuando sean necesarias y apoyo a los afiliados y a los compañeros. Ahora el papel de los sindicatos parece que va mejorando y dando pasos para volver a ser lo que eran, pero, bajo mi punto de vista, todavía son la sombra de lo que deberían ser.
¿Se percibe cierta resignación en los trabajadores por la situación actual?
Por supuesto. Resignación de cara a sus situaciones actuales, incluso te encuentras mucha desmotivación y piensan que no merece la pena demandar porque no confían en que vaya a salir bien. También hay mucho descontento  en cuanto a la protección, ya que antes se encontraban muy protegidos con los sindicatos, por ejemplo, y lo echan en falta.
El empleo femenino sigue estando en el punto de mira porque aún se percibe una importante discriminación en este ámbito, tanto por el tema de los sueldos, los embarazos y la conciliación de la vida laboral y familiar... ¿Se están cumpliendo las leyes?
El tema de la conciliación de la vida laboral y familiar es muy complicado, sobre todo, cuando hablamos en términos de igualdad. La Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que siempre he apoyado a término individual y la asociación también a pesar de las burlas en aquel momento, es una ley que fomenta la conciliación familiar y durante los últimos años ha sido una ley que ha protegido mucho y ha querido avanzar en el mercado laboral para la protección de la mujer, y sobre todo, para garantizar la igualdad entre ambos. Hace muy poquito tiempo que realizamos un estudio en la asociación en el que se comprobó que ha habido algo más de 40.000 desempleadas por encima de los hombres en el ámbito nacional en lo que va de año. Y en el mes de mayo, conocido por el descenso del desempleo, la diferencia es abismal entre mujeres y hombres. En el primer grupo ha descendido sólo un 0,20% mientras que en los hombres ha superado el 1%.
¿A la asociación llegan casos de acoso laboral, una de las problemáticas más difíciles de sacar a la luz?
El acoso laboral ha estado y siempre estará, por desgracia. Se mantiene, pero se habla menos de esta problemática porque es muy complicado demostrarlo en un tribunal. Quizá de cien casos sólo pueden demostrarse uno o dos y los afectados siguen todavía con ese espíritu interno de no querer desvelar que han sido acosados en el trabajo, sobre todo, si se trata de mujeres. Además, los propios compañeros son muy dados a no testificar en este tipo de supuestos. El acoso laboral existe igual que antes, pero está encubierto y parece haber pasado a un segundo plano.
Buena parte de la actividad de Andet llega a los tribunales. ¿Cómo están funcionando dada la saturación de los juzgados?
En los juzgados hay prioridades en cuanto a la materia y si se trata de despidos, sanciones, vacaciones..., derechos en definitiva, van mucho más rápido y en tres o cuatro meses se celebra un juicio. Aunque pueda parecer mucho tiempo, en términos judiciales es corto. Pero en temas de reclamaciones de cantidad nos vamos a año y pico hasta la celebración de un juicio. Yno hablamos de cobrar, que eso es otro asunto que se va a muchos años.
Hay retraso judicial. Es cierto que los tribunales están saturados y están celebrando una media de trece a quince juicios diarios en el ámbito laboral porque está muy saturado. Pero lo que más echamos de menos es más objetividad por parte de los tribunales, que sean objetivos a la hora de aplicar la ley. Sería muy interesante que lo hicieran por fin.
¿El tema de la mediación es muy importante en el ámbito laboral para no dilatar los procedimientos?
Es obligatoria y siempre que se abre un procedimiento es obligatorio pasar antes por el servicio de mediación, arbitraje y conciliación. Pero tiene muy poca fuerza porque quizá el Gobierno no ha querido potenciarla más porque no hay obligación de conciliar, sino que son las partes las que lo deciden y si no lo hacen tienen derecho a la tutela judicial efectiva. Pero debería tener más poder la conciliación. En este sentido,  nosotros intentamos conciliar todo lo que podemos y tenemos un alto porcentaje de conciliaciones y estamos muy orgullosos. Aun así, esperamos que en el futuro tenga más potestad.
Hace años se hablaba mucho de las subvenciones a las empresas por parte de las administraciones para fomentar las contrataciones. ¿Se debería vigilar más este mecanismo para evitar que algunos empresarios se acojan a estas medidas y no cumplan?
Nos encontramos en un país en el que todo está subvencionado y siempre hay una casuística por la que todos estamos encajados en esas subvenciones. Hay un exceso de ayudas. Estamos de acuerdo con las subvenciones, pero bien utilizadas. Ahora hay un contrato indefinido para las pymes, que se subvenciona por un máximo de 3.600 euros, pero al año se puede despedir al trabajador, no se le paga ninguna indemnización y no hay una garantía de continuidad de ese trabajo. ¿Estaría bien invertida esta subvención? No, porque no hay una garantía de continuidad.
¿Una actividad como la que desarrolla Andet puede llegar a ser molesta y recibir presiones?
Hasta ahora no hemos tenido ningún problema salvo con los empresarios. Hemos recibido amenazas bastante fuertes mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas por parte de empresarios de gran fuerza. Puedes o no denunciarlas, pero, en cualquier caso, no hacen que pares la máquina. Al contrario, cuantas más amenazas más interés despierta en nosotros poder continuar adelante, pero imaginamos que si nosotros recibimos esas amenazas que no recibirán sus trabajadores. A mí no me preocupa y a la gente que trabaja en la asociación tampoco. Somos gente comprometida con los trabajadores y seguiremos adelante.
Se habla poco de la problemática de los trabajadores autónomos, pero es un colectivo que sufre una fuerte desprotección laboral también.
Se está produciendo una mercantilización absoluta de las relaciones laborales. Lo que intenta el empresario es dejar las relaciones laborales a un lado para mercantilizarlo todo, eliminando indemnizaciones, posibles subidas de salarios y derechos arraigados. Pero además el autónomo, a pesar de los avances de la Ley del Estatuto del Autónomo que el exministro Jesús Caldera llevó adelante, sufre una absoluta desprotección. En muchas ocasiones, adelantan el dinero para poder sacar adelante los trabajos y pueden ser o no pagados por las empresas que se declaran insolventes. Y eso por no entrar a valorar la pérdida de derechos porque no tienen derecho a indemnizaciones ni a una garantía para poder cobrar en un futuro.