Isabel Fernández, la gran competidora que no se rinde

A. de la Paz
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Isabel Fernández, campeona mundial de parakárate. - Foto: David Pérez

La campeona mundial de parakárate, distinguida como Ciudadana de Honor de Toledo, detalla su carrera en el deporte adaptado de élite tras la lesión por artrosis en las rodillas que sufrió en 2015

El deporte acompaña a Isabel Fernández (1987) desde pequeña. Llegó a Toledo con ocho años, desde los cuatro practicaba kárate. La actividad ha sido una constante: siempre en movimiento, con más ganas cuando aparecieron los problemas. En 2015, Fernández se incorporó al Ejército. Pocos meses después de entrar en la milicia le diagnosticaron artrosis en las rodillas. Fue operada al año siguiente y le dijeron que no podría hacer deporte convencional. El camino de las disciplinas adaptadas, el paradeporte, quedaba abierto. Sabía que nunca pararía.
El baloncesto en silla de ruedas fue la primera de sus elecciones. Probó en marzo de 2017 y pocos meses después estaba competiendo en la Liga Nacional de segunda división. La temporada 17/18 la pasó en el Legabasket, un equipo de baloncesto adaptado del sur de Madrid. Empezó a compaginar el parqué y la canasta con el handbike, una modalidad en la calle y al aire libre. Seguía sin parar.
Entonces se cruzó con Álvaro Jiménez, también toledano, también apasionado del kárate y viejo amigo del tatami. Su excompañero, seleccionador regional de kárate, se ofreció como entrenador. Quería que retomara el arte marcial por el que se conocieron, la pasión en la que tantos ratos han compartido. «Empecé a entrenar en julio de 2018», recuerda Fernández. Pocas semanas después era campeona del mundo. Isabel exhibía su talento para el deporte, para cualquiera de sus disciplinas. Podría destacar en lo que se propusiera:  Fernández tiene la raza de los grandes competidores.
Entrena diariamente en el gimnasio de la escuela Kidokan. Su capacidad física es asombrosa. «No había dejado de hacer deporte en ningún momento», cuenta sobre aquellos días en los que la incertidumbre se cernía sobre ella. Fernández recogió ayer la distinción que le acredita como Ciudadana de Honor de Toledo.
«Me parece algo increíble, súper importante. Que me han hayan elegido es un gran orgullo», explica la deportista. Isabel Fernández se proclamó campeona mundial de parakárate en noviembre de 2018. El gran torneo internacional se celebró en Madrid. Hace apenas dos semanas se ha impuesto en el campeonato nacional. En marzo competirá en el Europeo de la especialidad y es la gran candidata para hacerse con la medalla de oro.
Fernández celebra la vida, el esfuerzo y la victoria frente a los contratiempos. «Mi familia está muy contenta con mi dedicación, han visto cómo el deporte me ayuda a asimilar la lesión», dice quien detenta el cetro mundial de su especialidad. Jiménez, el preparador, presume de la entrega y el sacrificio de su pupila. «Me dice que soy la deportista que todo entrenador quiere tener», añade Fernández. La clave de la admiración que suscita no está en los espectaculares resultados cosechados, sino en los horas y las ganas puestas. «Estoy encantada con mis compañeros de gimnasio, están siempre pendientes para ayudarme». Le gusta llegar antes a los entranimientos, con quince minutos o hasta media hora de adelanto algunos días. En el dojo encuentra su lugar; los katas son su forma de expresión.
La toledana anima a «todo el mundo a hacer deporte», sin que importe la coyuntura que atraviese cada cual ni sus circunstancias vitales. «Hay que salir y no quedarse en casa», cuenta basándose en su propia experiencia. Cree que la actividad es la mejor medicina, la receta de la felicidad. La treinteañera se sonríe cuando rememora cómo ha sufrido alguna lesión menor por exceso de celo, por ese deseo feroz de mejorar y competir. Su Toledo le premia tanto trabajo. Isabel Fernández es otra de las ciudadanas ejemplares, una vecina con una singular historia de confianza en sí misma.