Delaviuda, un paso más

La tribuna
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El CEO de Delaviuda Confectionery Group, Manuel López Donaire, dio algunas pautas para la transformación empresarial. - Foto: Yolanda Lancha

Delaviuda exhibe su proceso de transformación que les ha llevado incluso a «ser agricultores». El CEO de la compañía expuso ayer ante un auditorio de empresarios de la provincia los éxitos empresariales derivados del «cambio de mentalidad"

redacción / toledo
Mantenerse en el mercado ya no es suficiente para las empresas en un mundo globalizado en el que la transformación tecnológica hace que cualquier decisión se quede ‘vieja’ en unos meses. El CEO (máximo responsable de Delaviuda Confectionery Group), Manuel López Donaire, impulsor de la transformación que en los dos últimos años ha experimentado con éxito esta compañía familiar sonsecana, exponía ayer ante un auditorio de empresarios de la provincia las claves de esta transformación que ha llevado a esta compañía incluso a adquirir «nuestra propia materia prima»  y convertirse en «agricultores» con 218 hectáreas de almendros en el Valle del Tiétar que esperan multiplicar por mucho en próximas fechas.
López Donaire no negó que en  este proceso hayan tenido que hacer sacrificios porque invertir en nuevos proyectos crea incertidumbre y les ha obligado a salir de la «zona de confort» para llegar conseguir la internacionalización de sus productos -el 52% de sus ventas son en el exterior-; la desestacionalización, porque en España la marca está asociada a las Navidades pero en el exterior «es un dulce español»; la innovación con nuevas tecnologías y nuevos productos como las barritas o bizcochitos de almendras, helados o palitos de turrón; y la obtención de la propia materia prima para lo que cuentan ya con «70.000 arbolitos que este año darán sus primeros frutos» y que representarán el 10% de las provisiones que necesita la producción de esta compañía radicada en Sonseca, aunque recientemente también con una planta de barritas en Francia, en Artenay, desde donde se ha impulsado la apertura al mercado internacional.
El CEO de Delaviuda Confectionery Group expuso a su auditorio, entre los que se encontraba el secretario general de la Federación de Empresarios (Fedeto), Manuel Madruga, que en una intervención previa alabó el ejemplo que esta compañía ha dado y agradeció su aportación «para ayudarnos a cambiar la forma de pensar» desde el punto de vista empresarial, señaló que para que los retos estratégicos hayan tenido éxito fue necesario antes «un proceso de convencimiento en los órganos de administración de la empresa». Un proceso que llevó a revisar «los cimientos del accionariado» y realizar un «protocolo familiar que da unos 10 años de estabilidad accionarial»; un proceso que dio la vuelta al modelo organizativo suprimiendo la figura del director general único para crear cuatro direcciones generales en función de otras tantas unidades de negocio; y un proceso que le ha llevado a rodearse de tres «asesores estratégicos con mucha experiencia».
En este camino, que ha llevado a la compañía a desinvertir en un negocio de fabricación de cereales que tenían en Francia y a crear alianzas con pequeños empresarios como la sellada con una firma de Sanlucar de Barrameda (Cádiz) para sacar al mercado cuatro variedades de helados de almendra, el CEOresaltó -y recomendó a los oyentes- la creación de la dirección general de personas, comunicación y cambio cultural. Porque, y en el marco del que denominan Plan Confía, el talento «de las buenas personas, eso sí; la comunicación hacia arriba, abajo y transversal; y la conciliación en la que «somos un ejemplo»; son ingredientes claves para lograr el cambio y superar ese «freno natural a la transformación» que se genera ante los cambios.