500.000 euros para trasladar fondos de la antigua Biblioteca

C.M.
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El Ministerio de Cultura informa que el destino final de los créditos del proyecto de adecuación del inmueble «será ahora para la adquisición de compactos y otros equipamientos para trasladar los fondos bibliográficos»

500.000 euros para trasladar fondos de la antigua Biblioteca - Foto: Víctor Ballesteros

El antiguo edificio que fue sede de la Biblioteca Pública del Estado -instalada en el edificio de la Casa de la Cultura desde 1966- contempla sereno el paso del tiempo y, sin apenas atención, languidece en el Paseo del Miradero. Dormitando el sueño de los justos, el inmueble continúa albergando 150.000 volúmenes  que deberían ser «rescatados» de un entorno poco adecuado para su correcta conservación.

Esta situación, muchas veces denunciada por el que fuera director de la Biblioteca regional, Juan Sánchez, evidencia la necesidad de intervenir sobre el edificio y, por ello, de trasladar los libros y volúmenes allí depositados para poder acometer las actuaciones previstas. Pues bien, hasta ahora muchos han sido los anuncios y, todavía más, los repetidos olvidos políticos en torno a un proyecto que, curiosamente, sí ha sido atendido por el Estado en sus actuales presupuestos.

El proyecto de ‘Obras de rehabilitación y adecuación a normativa del depósito de la BPE de Toledo en El Miradero’, con una previsión de gasto para este año de 500.000 euros, estaba destinado a obras de mejora de las instalaciones eléctricas y reforzamientos de forjados para asegurar la estructura de un edificio destinado a depósito de la Biblioteca. Esta información, enviada por el Ministerio de Cultura a este periódico, confirma que fue a  finales del 2017 cuando la Junta de Castilla-La Mancha propuso al Ministerio la ampliación del Museo de Santa Cruz con el edificio el Miradero, siendo por ello «incompatible e innecesaria la ejecución del proyecto previsto».

No obstante, como se acredita «necesaria la adquisición de compactos y otros equipamientos para trasladar los fondos bibliográficos» que actualmente están depositados en el edificio Miradero a otros depósitos externos de la ciudad, el destino final de los créditos del citado proyecto «será para la adquisición de dicho equipamiento».

Pues bien, aunque el Gobierno regional anunció en marzo del pasado año que iba a «contratar de manera inminente» a una empresa para catalogar y sacar todos libros que se encuentran en el depósito del miradero de la biblioteca regional, lo cierto es que los 150.000 documentos almacenados en el antiguo edificio que fue sede de la Biblioteca Pública del Estado siguen en el lugar.

Ante la noticia de que este inmueble albergará en 2023 parte de la colección de Roberto Polo instalada en el Museo de Santa Fe, el viceconsejero de Cultura ratificó la información del Ministerio asegurando que ahora «hay que sacar los fondos de la antigua biblioteca para llevarlos a otro lugar», para lo cual «vamos a solicitar una reunión con los responsables a la que irá el consejero (Ángel Felpeto) en la que veremos estos temas».

Todo porque, en opinión de Jesús Carrascosa, «el destino del presupuesto aprobado no debe cambiar porque es un proyecto necesario y útil que nos va a ofrecer más posibilidades de desarrollo de los museos de titularidad estatal pero de gestión regional». Y puesto que el Ministerio «tenía aprobada inicialmente una partida para ejecutar los arreglos de urgencia que, al final, realizamos nosotros», lo que «tenemos ahora es que esos fondos se destinarán a retirarlos».

Nada se ha concretado, de momento, sobre el lugar de destino de este conjunto que aglutina los libros más antiguos y menos solicitados de la Biblioteca regional -a pesar de que varios usuarios han rellenado una reclamación para poder tener acceso a estos ejemplares-, aunque el que fuera director de la misma, Juan Sánchez, apostase en su momento por la creación de un depósito en Santa María de Benquerencia, idea que fue rechazada por parte de los responsables regionales.

proyecto integral en santa fe. En noviembre de 2016 el presidente regional anunció que el Convento de Santa Fe iba a contar con una importante colección de arte que requería la rehabilitación de la antigua biblioteca del Museo de Santa Cruz para lo que se estaba en negociaciones con el Ministerio de Cultura. Este reclamo, del que nada más se apuntó, se traduce ahora en la llegada de la colección de Roberto Polo a Santa Fe y, en 2023, al inmueble del Miradero que fue la biblioteca de Toledo durante veinte años hasta que en 1998 se trasladó al Alcázar de Toledo.

Este destino requiere la puesta en marcha, apreció Jesús Carrascosa, «de un proyecto integral que adecue ambos espacios» y que en «Santa Fe ya se ha producido en parte con algunas intervenciones» requeridas por ser ya un espacio expositivo, opinó, «muy bien preparado para ello».

Aún así, el viceconsejero aseguró que se continúa trabajando sobre el lugar porque «necesita algunos cambios para adaptarlo». Y puesto que «estamos con ello», Carrascosa apuntó que es «el equipo de Frade Arquitectos, uno de los más prestigiosos de este país, el que está haciendo el proyecto museográfico» lo que implica, claro está, «una serie de cambios que hay que abordar para llegar a la fecha de febrero».

Estas intervenciones que, indudablemente, suponen un gasto del presupuesto regional, fueron tratadas por el viceconsejero de forma de manera independiente al proyecto de Polo al aludir a que «son obras necesarias aunque no hubiese este proyecto» de Museo de Arte Contemporáneo porque, sentenció, «buscan la adecuación de edificios públicos, y cualquier exposición se iba a beneficiar del trabajo que estamos realizando».

cédula de carlos iii. El origen de la actual Biblioteca regional se remonta a los años 70 del siglo XVIII, cuando en obediencia a una Cédula del rey Carlos III, el cardenal Lorenzana abrió al público la entonces Biblioteca Arzobispal. En el siglo XIX, tras el proceso de supresión de comunidades religiosas, el Estado cambió la titularidad de los fondos, que constituyeron la base de la Biblioteca Provincial. Su evolución continúa en el siglo XX, consolidándose también su función de biblioteca pública abierta a todos los ciudadanos, sobre todo a partir de 1966 con su ubicación en un nuevo emplazamiento, la Casa de la Cultura situada en el Paseo del Miradero.

Las dificultades de espacio y las nuevas necesidades sociales aconsejaron, a finales del siglo XX, el traslado y remodelación de la Biblioteca, que mediante acuerdo entre la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Defensa, encontró definitivo acomodo en la planta superior del Alcázar de Toledo.