El entorno de San Clemente se drenará con un pavimento de piedra y acero

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La intervención del Consorcio garantizará que el subsuelo respire y que el agua de lluvia llegue conducida a los niveles freáticos, poniendo fin a los constante problemas de humedad por capilaridad registrados en la zona

El entorno de San Clemente se drenará con un pavimento de piedra y acero - Foto: David Pérez

El proyecto de rehabilitación que el Consorcio de la Ciudad de Toledo iniciará el próximo mes en las calles San Román, San Clemente y la travesía de San Clemente, redactado por la arquitecta Blanca Lleó, actuará contra los frecuentes problemas de humedad en esta zona delCasco Histórico a través de un «pavimento sostenible» realizado en piedra y acero. Combinará losas de granito con franjas o rastreles metálicos cuyo objetivo será «garantizar que el subsuelo respire y que el agua de lluvia traspase el pavimento y llegue a los acuíferos y niveles freáticos». Es decir, «aplicar un principio básico de urbanismo sostenible» que permita una conducción adecuada de las humedades y por tanto permita atajar los problemas de capilaridad que afectan a una zona de gran sensibilidad monumental, en donde se concentran el convento de San Clemente y la iglesia de San Román, sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda.
El orden de las actuaciones, que se iniciará el próximo mes de noviembre, comenzará con el levantamiento del pavimento actual y los setos, y proseguirá con la excavación y red de zanja única, colocación de conductos, arquetas y acometidas, hormigón de nivelación, rellenos de arena y colocación de perfiles, pavimento de piedra y fundición, alumbrado público y bolardos, e instalación de mobiliario urbano. En su estado actual, «debido a las diversas obras de instalación de infraestructuras a lo largo del tiempo y la combinación irregular de tipologías de suelo, el conjunto presenta un aspecto irregular y muy desgastado, lo que hace difícil el tránsito de los peatones», según se explica en el proyecto. La intervención los sustituirá por losas de granito de ochenta por cincuenta centímetros, chapas de acero con relieve antideslizante de cincuenta por doscientos y losas de granito recicladas, obtenidas del levantamiento del pavimento original de la zona, cuyo ancho medio es de cincuenta centímetros, con largo variable.
Desde un punto de vista estético, la combinación de la piedra con el acero, señala el proyecto, permitirá «matizar un contraste sutil de texturas y dimensiones, produciendo un ritmo variable en su despiece para matizar áreas y líneas de geometría en el ámbito de actuación».
La eliminación del cableado urbano, junto con la instalación del nuevo pavimento, será el otro punto destacado de esta intervención. El proyecto propone el soterramiento de las instalaciones de suministro de electricidad y telefonía en cuatro fases diferenciadas: retirada de los cables aéreos existentes, canalizaciones de acometida, sustitución de redes intermedias de instalaciones que conectan las acometidas desde la entrada a los edificios con los abonados, y conexión de estas redes intermedias con los abonados y alumbrado público. Según la normativa existente, todo el cableado aéreo irá situado dentro de una zanja única que a su vez servirá para el resto de infraestructura de suministro y saneamiento, evitando de esta forma los constantes levantamientos del pavimento por las distintas compañías suministradoras. «La zanja se ha predimensionado según las necesidades de la red de saneamiento y su configuración final se determinará en obra mediante un detalle desarrollado en colaboración con las compañías suministradoras», según el proyecto. Estará hormigonada en su totalidad y contendrá las arquetas necesarias para acceder a los conductos.
No existen planos precisos de la actual red de saneamiento, por lo que se realizará un levantamiento una vez comenzadas las obras para localizar la red y constatar sus dimensiones y estado de conservación. Con respecto al abastecimiento de agua en la zona, se compone de una tubería de 450 milímetros de diámetro en la calle de San Román y de 200 en la calle de San Clemente. La tubería de la travesía de SanClemente se encuentra condenada. Existen seis acometidas, una válvula y tres bocas de riego. No existe cableado de telefonía ni red de baja tensión en el entorno de actuación.Con respecto al alumbrado público, el cableado actual se encuentra colgado de las fachadas y cruza el viario en dos ocasiones, y da servicio a trece farolas.
Del mobiliario urbano es posible destacar cuatro elementos integrados en la propuesta. Los bolardos serán de diseño propio, se formarán con piezas de acero semejantes a las del pavimento y podrán incluir luces LED. Las papeleras serán del modelo actual del Ayuntamiento, fijado a bolardos nuevos. En cuanto a la iluminación, el proyecto mantiene las farolas existentes y está previsto que varios bolardos con LED iluminen tanto la parte rodada como peatonal de la plaza y calles, de manera no intrusiva.
Adjudicados a la empresa Grupo Raga con una rebaja del 26% respecto al tipo de licitación, que se situaba en torno a los 360.000 euros -ahorro de cerca de 100.000 euros que será destinado a otras actuaciones por parte del Consorcio-, los trabajos tendrán una duración prevista de alrededor de seis meses. Con la intervención, según señalaron hace algunos días el alcalde de la ciudad y el gerente del Consorcio, se pone fin a una situación que se venía arrastrando desde hace años, puesto que esta obra se iba a ejecutar con financiación del 1% Cultural del Ministerio de Fomento, resolución que quedó en «papel mojado» con el cambio de Gobierno en 2011.