San Felipe Neri retorna al Casco gestionado por el Consorcio

C.M.
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Oratorio de San Felipe Neri. - Foto: Victor Ballesteros

A falta de la firma 'oficial', el Oratorio podrá visitarse dentro de las rutas de Patrimonio Desconocido y albergará exposiciones -dos o tres al año- de creadores relevantes

El oratorio San Felipe Neri de Toledo será gestionado, como ya confirmó su gerente, durante los próximos cuatro años -prorrogables a otros cuatro- por el Consorcio tras la firma del acuerdo con la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, propietaria de este Bien de Interés Cultural que actualmente está cerrado tras ser, durante un tiempo, espacio expositivo de la asociación Tolmo.
Este acuerdo, ya cerrado y a la espera de la inminente rúbrica ‘oficial’, pone fin a un vacío de gestión que desde la salida de la Asociación Cultural Tolmo -beneficiaria de la adjudicación, en abril de 2013, del concurso para la gestión y explotación del Oratorio de San Felipe Neri- estaba generando un importante deterioro del estado de conservación del edificio aquejado, como es lógico, de los diversos males vinculados la falta de uso y mantenimiento.
Y puesto que este edificio no ha encontrado su acomodo real entre las muchas administraciones regionales que por aquí han pasado, es posible que haya llegado el momento en el que impere la perspectiva de la conservación de un patrimonio protegido como Bien de Interés Cultural -en 1998- que se precia de ser el único testimonio conservado de la que fuera la iglesia de San Juan Bautista.
Es justo señalar, en este punto, que fue el consejero de Cultura el que apostó por desenredar un asunto que parecía enquistado y sobre el que, ahora, intervendrá el Consorcio siendo la responsable de su explotación, cuidado y mantenimiento. Todo ello, claro está, velando por la conservación del espacio mediante la puesta en marcha de un programa cultural que lo ponga en uso y lo devuelva, definitivamente, a la ciudad dando respuesta, por ejemplo, a la demanda de espacios públicos en los que poder interactuar.
Y puesto que el Consorcio ha confirmado que la tarea puede ser exitosa y beneficiosa para el conjunto con sus experiencias en las Cuevas de Hércules, la iglesia de San Sebastián, La Tahona y el Pintor, el jardín de San Lucas o la Cámara Bufa de Concepcionistas, parece indudable que es la entidad más adecuada para ‘resucitar’ un contenedor repleto, en sí mismo, de contenido y posibilidades.
Potencialidad que no han sabido contemplar los equipos regionales que ha destinado partidas al lugar sin contar, en ninguna de las ocasiones, con un proyecto establecido. Esto es, el Gobierno regional gastó 380.000 euros en 2011 en una rehabilitación que, en un primer momento, no se sabía a qué iba a estar dedicada. Por fortuna, y una vez adjudicado el contrato de explotación, el desembolso no cayó en saco roto -porque el espacio ha albergado una exposición  permanente y diversas temporales- aunque es procedente indicar que San Felipe Neri lleva muchos meses cerrado y, por ello, descuidado.
Ante este panorama, y sabedor de que el patrimonio sólo permanece si está dotado de uso y función social, desde la Consejería de Educación se ha subsanado, con esta firma, una situación de olvido administrativo inmerecido porque este Oratorio fue dotado del montaje de las instalaciones de iluminación, climatización, incendios y megafonía.
Medios que permiten convertir el gran espacio central de la capilla en una estancia multidisciplinar, capaz de alojar un gran abanico de usos. Eso sin contar con la posibilidad de acceso a una parte de los restos de  las termas romanas conservadas bajo el inmueble.
La disponibilidad de estos recursos permite afrontar al Consorcio esta nueva responsabilidad conjugando, como viene haciendo, el trabajo de divulgación y conocimiento del patrimonio con las más diversas manifestaciones contemporáneas. No hay que olvidar que los restos conservados en los sótanos del Oratorio son continuación -confirmada- del que debió ser un importante complejo termal localidado en Amador de los Ríos y en su entorno más próximo.