Valdelagua se mantiene en 'alerta' ante la ocupación ilegal

Redacción
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Los vecinos siguen haciendo ver su malestar por la situación y esperan una respuesta del Ayuntamiento. La indignación crece según van pasando los días

Valdelagua se mantiene en ‘alerta’ ante la ocupación ilegal

Bargas. Urbanización Valdelagua. 21,00 horas. Todos los días hasta que consigan «que se vayan». 
Esta es la cita que cada noche tienen los vecinos de esta urbanización ante las puertas del chalé ocupado ilegalmente el domingo por un grupo de personas de procedencia desconocida y que despierta además de las sospechosas sobre su actividad económica - «nos sorprende su juventud y el tipo de coches, móviles, televisores y demás elementos que van metiendo en la casa que han ocupado»-, la intrantiquilidad e indignación de los residentes de una urbanización «integrada por gente trabajadora a la que nos ha costado mucho esfuerzo poder conseguir nuestra casa y desde la que intentamos dar un ejemplo de civismo y convivencia a nuestros hijos».
  Y es que los vecinos de Valdelagua ya han sentido en primera persona las consecuencias de una ocupación ilegal con fines delictivos puesto que otro chalé fue ocupado hace unos dos años y la inseguridad y la intranquilidad fue constante hasta que sus ocupantes ilegales fueron detenidos y el resto de la familia abandonó la vivienda. Como consecuencia, miedo e inseguridad que obligó a la mayoría a poner rejas en sus ventanas y alarmas en sus casas.
Las viviendas ocupadas, por cierto, no dejan de remarcar los vecinos, son propiedad de bancos que echan a quien no puede pagarlas por alguna coyuntura y las dejan abandonadas para que las ocupen «dando una patada en la puerta». E insisten los vecinos en sacar los colores a las entidades bancarias a las que recuerdan que tienen la obligación de cumplir con el pago de los impuestos y demás gastos derivados de estas viviendas además de la obligación de mantenerlas cuidadas porque, apuntan, en muchos casos la vegetación es tan abundante que hasta hemos temido que se produjera algún incendio.
En cuanto a la ocupación, aseguran los vecinos, entre los que cada día va creciendo un poco más la indignación, «no nos negamos a que se cumpla con lo que recoge la Constitución de que todos tenemos derecho a una vivienda digna, pero que se consiga de manera digna, no así», reprochan.
 Por eso, «no bajaremos la guardia», advierten, y seguirán cada noche haciéndose oir -cada vez son concentraciones más numerosas- a las puertas del chalé ocupado con el único fin de ahuyentar a sus ilegales moradores   y lograr que «se vayan» para recuperar la tranquilidad en una urbanización «en la que vivimos gente muy normal, con dignidad y principios y sobre todo gente trabajadora que queremos vivir en paz y normalidad».