Los guardianes regresan a casa

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El grupo escultorico 'Figuras para la batalla', expuesto a las puertas de Corpo regresa al taller de Miquel Navarro tras 15 meses en Toledo. El escultor quiere juntar todos sus guardianes para instalarlos en una futura fundación en Valencia

Los guardianes regresan a casa

Los diez guardianes de Miquel Navarro ya están a muchos kilómetros de Toledo. La obra del reconocido escultor, que ha permanecido año y medio a las puertas de la Colección Roberto Polo, en el Miradero, puso rumbo a Valencia , concretamente  de vuelta a su estudio el lunes por la noche. El desmontaje de una pieza escultórica de esas dimensiones exige coordinación y un buen plan de traslado y así ha sido. la obra ‘Figuras para la batalla’ fue levantado a las 23 horas y emprendió su regreso a Valencia para reunirse con el resto de guardianes, otras catorce figuras de aluminio marino, de unas tres toneladas de peso cada una, que completan la monumental obra que en estos quince meses se ha convertido en el icono de bienvenida a la ciudad en la rinconada del Miradero, antes degradada al uso de parking de motos.
Han sido como guardianes de un templo a las puertas de CORPO, durante casi un año y medio, y telón de fondo de miles de fotos donde turistas y visitantes inmortalizaron su entrada en Toledo. El lunes una enorme grúa pluma introducirá las esculturas en los trailers que las han devuelto a casa y en su lugar se instaló a lo largo del día de ayer ‘Piedra sobre piedra’, un ambicioso proyecto de Juan Garaizábal, uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. La obra que acaba de instalarse en Toledo ayer coloca a la ciudad a la altura de otras capitales internacionales como Chicago, Berlín, Venecia o Seúl, todas ellas con piezas del reconocido artista.
Navarro fue consciente desde el principio de que sus figuras tenían fecha de caducidad en Toledo porque el espacio que ocupaban es de carácter temporal y facilita la impronta de otros muchos escultores de primera línea. «Quiero que estén todas juntas, pero no para comercializarlas, lo que nunca sucederá, sino para el día en que ocupen su lugar en la futura fundación que albergue mi obra en Mislata, donde he nacido y donde vivo muy felizmente, a las afueras de Valencia», explica el artista.
Pese al traslado del grupo escultórico, la obra de Navarro seguirá presente en  Corpo con la instalación ‘Sombras lunares’, ubicada en la sala 1, «un lugar muy bonito en los restos arqueológicos del palacio califal que fue este museo entre los siglos IX y XI, y que según los expertos corresponde a las habitaciones privadas de Abderramán III». Navarro añade además:«Mi experiencia como artista en CORPO es altamente satisfactoria, no solo por los bellos espacios que ha ocupado y seguirá ocupando mi obra, sino por los compañeros de viaje que tengo en la Colección Roberto Polo, todos ellos grandes artistas».
expectación a su llegada. Navarro se convirtió en un esperado artista en Toledo hace quince meses, poco después de la apertura de la Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha. ‘Figuras para la batalla’ ha ayudado en estos meses a poner en marcha un nuevo espacio público y la obra ha sido la embajadora de los inicios del proyecto del coleccionista Roberto Polo en Toledo.
 Los guardianes de Navarro no guardan relación con un significado bélico, todo lo contrario. El artista valenciano recreó con su grupo escultórico «una metáfora del combate cotidiano de la existencia». El grupo lo componen piezas mayoritariamente verticales, con una altura aproximada de 3,7 metros y un peso cercano a los 300 kilos. El material también invita a hablar de esta destacada obra, ya que se trata de aluminio marino, utilizado en navegación y en pararrayos,  que no se oxida y es muy resistente.