scorecardresearch

Latir fuera de Italia

Diego Izco (SPC)
-

El reglamento de la Serie A no permite a los futbolistas jugar con desfibrilador subcutáneo y el Inter de Milán podría rescindir el contrato de Christian Eriksen

El conjunto italiano, con quien tiene contrato hasta 2024, pretende sacar al danés (d) en el mercado de invierno. - Foto: MATTEO BAZZI

El mismo día que Messi recibía su séptimo Balón de Oro y Alexia Putellas hacía historia para el fútbol español, unas palabras de Didier Drogba (ahora metido a presentador) se hacían virales en medio del lujo: «El hombre que ha marcado la diferencia este año, un héroe en algo más grande que el fútbol: Simon Kjaer salvó la vida de su compañero Christian Eriksen el pasado 12 de junio». Unas horas antes, Dani Alves sorprendió en términos similares: «¿El Balón de Oro? Messi es un gran candidato, pero este año el premio individual debería ser para Eriksen, porque nosotros tenemos que mandar un mensaje al mundo: la vida es mucho más importante que el fútbol». 

En efecto, aquel 12 de junio Dinamarca se estrenaba en la Eurocopa en el Parken Stadion de Copenhague ante Finlandia. Justo antes del descanso (minuto 41), acudiendo a recibir un saque de banda, Eriksen se desplomaba sobre el césped con los ojos abiertos de par en par, y la rápida reacción de Kjaer (capitán danés) colocó el cuello de su compañero para evitar que se tragase la lengua, comenzó a realizarle la RCP (reanimación cardiopulmonar) hasta que llegaron los médicos y ordenó a sus compañeros hacer un círculo alrededor del '10' para evitar filmaciones o fotos morbosas innecesarias. 

El gesto tuvo tal impacto en el campeonato y en la propia selección danesa que, incluso perdiendo aquel partido (0-1), alcanzó las semifinales contra todo pronóstico, exponiendo una enorme camiseta con el dorsal 10 en varios partidos. 

Así que el nombre de Eriksen fue sinónimo de contagiosa lucha, de emoción y buenas vibraciones… hasta esta semana: el Inter está a punto de rescindir el contrato del mediocampista de Middelfart. 

El motivo es puramente reglamentario: la normativa de la Serie A no permite a los futbolistas jugar con un desfibrilador subcutáneo. Eriksen (29 años) se sometió a una intervención quirúrgica en la que se le implantó un DAI (desfibrilador subcutáneo implantable), una versión mejorada del marcapasos con la misma función: enviar impulsos eléctricos al corazón cuando la frecuencia cardíaca es demasiado lenta… pero además, controlar si es demasiado rápida. 

Otros jugadores de élite como el neerlandés Daley Blind (31) pudieron continuar sus carreras sin mayores problemas después de una operación similar en 2020. Pero el Inter de Milán, que ha puesto al servicio de Eriksen todos los medios posibles para su recuperación, está ahora atado de manos. 

No puede alinear a un jugador por el que pagaron 30 millones de euros al Tottenham en verano de 2019 (tiene contrato hasta 2024), pero no quieren dejar al jugador en la estacada, ni malvenderlo, así que la junta de accionistas 'nerazzurra' tomó la decisión de intentar sacar al jugador en el mercado de invierno: el Ajax, precisamente donde juega Blind, podría ser el destino del danés. 

De hecho, fue su primer equipo de élite (2010) después de que los ojeadores de Ámsterdam le descubriesen en el Odense. Incluso aficionados de los 'spurs' han pedido en las redes sociales el regreso del jugador al Tottenham, séptimo en la Premier. 

«Christian está bien y en buena forma», asegura su representante, Martin Schoots. A comienzos de diciembre, comenzó a ejercitarse en solitario en las instalaciones del propio Odense, seis meses después de sufrir el paro cardíaco. Aquellos malos augurios del 12 de junio podrían evaporarse. El «no volverá a jugar» tenía una parte de razón: no será en Italia.