¿Contra las cuerdas?

M.R.Y. (SPC)
-

Macron ha perdido la mayoría absoluta del Parlamento y el apoyo de los ciudadanos que le auparon al poder en 2017

¿Contra las cuerdas? - Foto: POOL New

En casa del herrero, cuchillo de palo. Quizás en Francia no existe este dicho popular, pero puede ser el que mejor escenifique la situación de su presidente, Emmanuel Macron, alabado en Europa, pero ahora cuestionado en su propio país.
Tal vez sea, precisamente, por ese afán por liderar la remodelación de la UE el que le haga dejar de lado su labor en la política gala. Y sus compañeros en la Asamblea Popular y los ciudadanos de la nación vecina parecen empezar a hartarse de esta situación. 
Dos claros ejemplos están en la pérdida de apoyos en el Parlamento para su partido, La República En Marcha (LREM) -que en un mes ha vivido varias fugas que le han llevado a perder la mayoría absoluta- y la cada vez más pronunciada caída en la confianza de los franceses.
Desde 2017, cuando el joven dirigente liberal fue aupado a la Jefatura del Estado, LREM ha ido desfondándose. Fundado como un bloque político personalista, alrededor de la figura de Macron, ha ido viendo con el paso de los años cómo sus votantes y sus integrantes se han decepcionado con un planteamiento que pretendía aunar a los más moderados de la derecha y de la izquierda, pero que han acabado desencantados con su líder.
De hecho, tres años después, la mayoría absoluta con la que gobernaba plácidamente -314 diputados- ha caído hasta los 281 tras la salida en menos de un mes de un grupo de disidentes del ala más a la izquierda y del sector más conservador, que ha derivado en que el Parlamento galo cuente con una cifra inédita de 10 grupos parlamentarios. Eso sí, Macron puede todavía respirar, ya que cuenta con el respaldo de sus socios del centrista MoDem y el derechista Agir que le permiten -al menos de momento- superar los 289 votos que marca la mayoría de la Asamblea.
Esa dependencia de otros puede hacer mella en el mandatario, pero más daño le hace la falta de respaldo en la calle. Tras firmar en las presidenciales de mayo de 2017 un 66,10 por ciento frente a Marine Le Pen, Macron cerró ese mes con un apoyo del 58 por ciento de los franceses, la cifra más alta que ha alcanzado en su mandato. Desde entonces, ha ido de capa caída. Justo un año después, en mayo de 2018, su popularidad caía hasta el 46 por ciento. Y en el mismo mes de 2019, un 30 por ciento. La comparativa con 2020 le sitúa algo por encima, con un 35 por ciento de aprobación, pero siete puntos menos con respecto a abril, en parte por su criticada gestión de la crisis sanitaria.


Las municipales, la clave

Pero, sin duda, el punto más negativo de los últimos meses se firmó el 15 de marzo, cuando, en plena expansión de la pandemia, decidió mantener la primera vuelta de las municipales. Lo hizo porque era consciente de que posponer esas elecciones podría suponer un duro revés para su partido, que buscaba consolidarse en las administraciones locales. Sin embargo, sufrió un severo varapalo después de varios incidentes previos.
Sin ir más lejos, en París, ya antes de los comicios, LREM tuvo que sustituir a su candidato inicial, Benjamin Griveaux -exportavoz del Gobierno- al salir a la luz un vídeo sexual. Fue relevado por la entonces ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, en un momento muy inoportuno, justo al inicio de la pandemia. Buzyn fue tercera en la primera vuelta y sus posibilidades parecen nulas en la segunda ronda, que se celebrará el próximo día 28.
Buena parte del futuro de Macron y su partido se jugará ese domingo en las urnas. Se espera un nuevo descalabro que podría obligar al presidente a tomar cartas y plantear un escenario diferente.
Lo más factible para afrontar otra situación desfavorable sería un cambio en el Gobierno, con el primer ministro, Édouard Philippe, como principal cabeza de turco. Sin embargo, el premier cuenta en la actualidad con un apoyo muy superior al del presidente -según las últimas encuestas, Philippe cosecharía un 46 por ciento de popularidad frente al 30 por ciento de su jefe-, por lo que retirarle del cargo podría suponer, más que una solución, un problema. De hecho, la última crisis en LREM viene después de que su líder en el Parlamento, Gilles Le Gendre, plantease esa modificación a Macron, con los titulares de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, o de Economía, Bruno Le Maire, como sustitutos de Philippe.
La otra opción de Macron es adelantar las elecciones parlamentarias para tratar de cerrar una nueva mayoría. Pero el precedente vivido hace tres años en el Reino Unido, cuando Theresa May anticipó los comicios para consolidarse y, al contrario de lo previsto, perdió la mayoría absoluta, hace que esta alternativa esté aún en el aire.