Un Corpus de cine

Adolfo de Mingo Lorente
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El Archivo Municipal recupera una temprana filmación de la fiesta toledana incluida en un noticiario francés de 1928. Fue la primera vez que la Custodia atravesó la plaza de Zocodover. La Tribuna reúne cinco películas relacionadas con el Corpus

Un Corpus de cine

El Archivo Municipal de Toledo incorporará esta semana a su página web (www.toledo.es/toledo-siempre/) una breve película documental de 1928, procedente de un noticiario francés, en la que aparecen recogidas algunas escenas de la procesión del Corpus Christi. Se trata de un documento de gran interés, ya que inmortaliza la primera vez que la Custodia de Arfe atravesó la plaza de Zocodover, espacio que hasta la fecha permanecía fuera del recorrido procesional, ya que los participantes la bordeaban para pasar de la calle Ancha a la de la Sillería.
El noticiario, filmado mediante el sistema Pathé-baby (película de 9,5 mm.), era la Pathé Gazette, un «journal vivant d’actualités» de carácter bimensual, correspondiente al 19 de julio de 1928. La información toledana compartía espacio en él con las carreras de caballos de «La Grande Semaine de Paris» (hipódromos de Auteil y Longchamp), un pase de modelos en traje de baño, un «derby» o vuelo trasatlántico de la famosa aviadora Mabel Boll (1893-1949) y el certamen de Miss Universo celebrado en la isla de Galveston (Texas, Estados Unidos).
Las vistas de la procesión del Corpus Christi aparecen precedidas por el intertítulo «Espagne. La Fête Dieu a Tolède». A continuación, se señala la gran antigüedad de la celebración, así como el mito de que la cruz interior de la Custodia fue realizada con el primer oro que Cristóbal Colón trajo de América. El anónimo cámara filmó tanto desde los balcones del recorrido procesional -engalanados con sus tradicionales reposteros- como a pie de calle. Inmortalizó a los sacerdotes y servidores catedralicios más próximos a la Custodia -uno de ellos ha sido identificado por Jorge López Teulón como el canónigo tesorero Ildefonso Montero Díaz, asesinado en 1936-, así como a la escuadra de gastadores de la Academia de Infantería, cuyo director era en 1928 el coronel Carlos Guerra. 
Un Corpus de cineUn Corpus de cine - Foto: Hubo también varios participantes ataviados con las armaduras del siglo XVII pertenecientes a la Real e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, las cuales se conservan en la iglesia de Santa Justa y Rufina. Cerró la procesión una escolta, con bandera y acompañamiento musical, formada por una compañía de Ametralladoras (desfilando con fusiles), según publicaría El Castellano un día después de la procesión, el 8 de junio.
El mejor plano de todo el conjunto es, sin duda, el avance de la Custodia por Zocodover, destelleante bajo el sol, lo mismo que las capas de los canónigos que marchaban junto a ella.

 

I. El Corpus Christi toledano de 1928
El Corpus Christi de 1928 fue especial en Toledo por varias razones, comenzando, el 31 de mayo, jueves anterior a la celebración, por una multitudinaria procesión infantil en la que participaron más de 3.000 niños, agrupados por parroquias. Fue encabezada por el arzobispo, el cardenal Pedro Segura, siendo cerrada por las autoridades docentes de la ciudad.
Un Corpus de cineUn Corpus de cine - Foto: A diferencia de lo que sucede hoy, la víspera del Corpus se desplazó la atención desde el Casco al hospital de Tavera, donde comenzó, bajo la dirección del músico Víctor Espinós (1871-1948), la puesta en escena de varios «retablos» escénicos sobre diferentes momentos y personajes de la historia de España. Esta misma idea volvería a repetirse, el viernes 8 de junio, en una multitudinaria cabalgata que discurrió entre la Vega y la puerta del Perdón de la Catedral. Participaron en ella alrededor de 1.200 personas caracterizadas, y cuya intención simbólica era mostrar el culto de España por la Eucaristía a través de los grandes personajes de su historia.
Fue, además, la primera gran procesión en la que participaban los caballeros del Santo Sepulcro de Toledo, cuyo capítulo se acababa de constituir a comienzos de abril. El 7 de junio de 1928, a las ocho de la mañana, se produciría una segunda imposición de hábitos a nuevos hermanos en la capilla del Palacio Arzobispal. Conocemos por las páginas de El Castellano cómo terminó la alocución del cardenal Segura a los nuevos caballeros: «Fortaleceos en esta Mesa con el Pan de los Fuertes y salid como leones contra vuestros enemigos».
La principal novedad de aquel Corpus Christi, no obstante -al que asistieron varios miles de visitantes procedentes de Madrid-, fue la modificación del recorrido procesional, de manera que la Custodia atravesase la plaza de Zocodover hasta el balcón del arco de la Sangre, lugar en donde se produciría la bendición del arzobispo. 
Un Corpus de cineUn Corpus de cine - Foto: Así describió El Castellano lo que la Pathé Gazette mostraba en sus imágenes: «Y así llegamos a la histórica plaza de Zocodover, donde se había congregado un público inmenso que lo llenaba todo, plaza, calles, balcones, ventanas, sin que quedara un punto libre para un nuevo espectador. El silencio y el respeto de todos eran imponentes. La custodia avanzó por entre las apiñadas filas hasta enfrentar con el histórico Arco de la Sangre».

 

II. La procesión en cinco películas
La celebración toledana por excelencia ha sido recogida o recreada en diferentes producciones audiovisuales desde al menos los años cuarenta, cuando el cineasta Eusebio Fernández Ardavín incorporó la procesión al contexto de La Dama del Armiño (1947), adaptación de la obra teatral escrita por su hermano Luis un cuarto de siglo atrás. Casi quince años habrían de transcurrir hasta que el mismísimo Orson Welles dedicase al Corpus Christi de Toledo unos minutos de filmación durante una visita familiar a la ciudad, material que posteriormente sería incorporado a la serie documental Nella terra di Don Chisciotte, emitida por la Radiotelevisione Italiana (RAI). 
Elementos populares como los gigantones o la tarasca, por otra parte, han aparecido en títulos como El buen amor (Francisco Regueiro, 1963) y El Greco (Luciano Salce, 1966). En la procesión que abre La Celestina (César Fernández Ardavín, 1969) participaron cientos de toledanos. El tratamiento del recorrido y de sus protagonistas ha sido muy desigual en estos ejemplos, por lo que serán brevemente explicados a continuación. 

 

La Dama del Armiño. Eusebio Fernánez Ardavín. 1947.
Las calles del Casco fueron recreadas por Enrique Alarcón en esta película mediante escenarios teatrales, con profusión de arcos y torres (entre ellas la de la Catedral) desplegados en el interior de los estudios Sevilla Films (Madrid). Dos toldos, suspendidos perpendicularmente sobre una plaza, ofrecían una idea de todo el conjunto, que presentaba elementos reales del recorrido sin pretender ofrecer una representación naturalista.
La procesión aparecía nada más comenzar este largometraje, encabezada por varias filas de maceros, trompeteros, alabarderos y tambores, seguidos por un pequeño conjunto de frailes dominicos y niños de primera comunión. Un capítulo de caballeros con capas blancas, con las cruces de Santiago y del Santo Sepulcro, avanzaban a continuación, lo mismo que un pequeño cuerpo de alabarderos con uniformes jaquelados, similares a los de la Guardia Alemana del Alcázar de Madrid. Completaban el conjunto diferentes clérigos y seminaristas revestidos con capas y albas, así como distintos estandartes y cruces de guía, alguna similar a la asturiana Cruz de la Victoria. 
La custodia representada al comienzo de la película era un templete de tres cuerpos y planta circular, remotamente similar a la que realizó Juan de Arfe para la catedral de Valladolid (o la que de este mismo orfebre se conserva en el Museo de Santa Cruz). Se mostraba portada sobre andas por caballeros en hábitos negros, con golillas y sobrevestes. Justo detrás de la custodia, bajo un palio que en realidad debería recubrir el vehículo de la Sagrada Forma, iba el arzobispo.
La película, justamente criticada por su antisemitismo -que parte, además, del anacronismo de recrear un Toledo poblado por judíos en época del cardenal Niño de Guevara, cuando había transcurrido ya más de medio siglo desde su expulsión-, recoge la historia del orfebre Samuel (el actor Jorge Mistral), formado en Italia, en el taller de Benvenutto Cellini. El joven lleva a los trabajadores del obrador a contemplar la procesión: «No os arrepentiréis si sois buenos orfebres. ¿Habéis oído hablar de la custodia que hoy viene en el cortejo? Para admirarla de cerca y aprender hemos venido. En la catedral no podríamos: hay que aproximarse hasta ella».
Rendidamente enamorado de la hija del Greco (Lina Yegros), el joven Samuel es encarcelado debido a los celos del pintor Luis Tristán (Eduardo Fajardo), discípulo del Greco (el actor José Prada, natural de Toledo). A excepción de este -quien, como Samuel, se ha formado en Italia- y del padre fray Hortensio Félix Paravicino (Fernando Fernández de Córdoba), el resto de la sociedad toledana da la espalda al orfebre. Finalmente, la intercesión del cardenal Fernando Niño de Guevara (interpretado por Rafael Calvo, el coronel Moscardó de la película Sin novedad en el Alcázar, que dirigió Augusto Genina en 1940) y la promesa de Samuel de abjurar de su fe -así como el diseño de una nueva custodia para la procesión- consiguen liberarle. El largometraje finaliza con un nuevo Corpus en donde ya participa el joven orfebre, convertido en cristiano. Su nueva custodia recrecerá la altura de la anterior, asemejándola a una torre.

 

«Spagna Santa». Segundo capítulo de la serie Nella terra di Don Chiscciotte. Orson Welles. 1966.
Orson Welles visitó Toledo en el año 1961. Lo hizo acompañado por Paola Mori, contessa di Girafalco, y por su hija, Beatrice. Durante su estancia en Toledo, el cineasta visitó monumentos como la Casa del Greco y el puente de San Martín, así como diversos negocios de artesanía y antigüedades, desde Linares, en la calle Reyes Católicos, hasta Oliva, frente a la iglesia de Santo Tomé. También fue testigo de la procesión del Corpus Christi, dedicándole varios minutos al recorrido y también a la corrida de toros posterior. 
Aunque resuelta de forma bastante sencilla, la filmación recoge eficazmente todas las claves de la celebración toledana, abundando en detalles como balcones con colgaduras, carteles taurinos, devotas ancianas enlutadas y protagonistas tales como el cardenal Pla y Deniel (1876-1968), ya muy anciano. El montaje de las imágenes introduce guiños como el interés de Welles por un vendedor callejero de silbatos que, con sus instrumentos, parece marcar el paso de las bandas de música y los guardias urbanos, quienes se esfuerzan por organizar el tráfico una vez finalizada la procesión.
Es de destacar, también, la voz en off del locutor Arnoldo Foà, que dio a conocer a los espectadores italianos los detalles de la gran fiesta toledana, entre ellos «[…] gigantoni, capocchione e la fabulosa tarasca, una figura di monstro simile a una tartaruga». Y es que los contenidos filmados por Orson Welles durante su visita a Toledo acabaron siendo incorporados a la serie de televisión Nella terra de Don Chiscciotte, emitida por la Radiotelevisione Italiana (RAI). Se trataba de un conjunto de episodios sobre cultura española realizados a partir de la personal mirada del cineasta. El Corpus Christi de Toledo fue recogido en el segundo capítulo, que incluía también una visita de Orson Welles al Escorial, con el título conjunto de «Spagna Santa».

 

El buen amor. Francisco Regueiro. 1963.
Pocas veces se ha representado en el cine la contemporaneidad de Toledo como en esta película, opera prima de Francisco Regueiro, en donde una pareja de estudiantes madrileños (Marta del Val y Simón Andreu) pasan un día en Toledo. No aparece en ella la procesión del Corpus Christi, pero sí el interior de las Claverías o claustro alto de la Catedral, en donde permanecían durante todo el año los gigantones y la tarasca. 
En su visita a estos espacios, los jóvenes novios sufren la tradicional broma de ser asustados por el monstruo, accionado desde su interior por la mujer de un trabajador de la Catedral, al mismo tiempo que la anabolena de su remate.

 

El Greco. Luciano Salce. 1966.
La recreación en esta película de una procesión del Corpus concreta, la del año 1579, se limita a la calle Cardenal Cisneros y la puerta del Perdón de la Catedral, que fue abierta para brindar mayor solemnidad a la visita del rey Felipe II (Fernando Rey). Es de destacar el grupo de acróbatas que aparecen acompañando a los gigantones, al inicio del recorrido, así como los dos palios reservados tanto a la custodia como al rey. La gran joya de orfebrería de Enrique de Arfe, por cierto, se ve reducida en esta película a un simple expositor de pequeñas dimensiones. La mayor parte de los participantes mostrados son eclesiásticos -entre ellos una efectista doble fila de dominicos- y militares, como los miembros de la guardia del monarca, ataviados con vistosos jubones y borgoñotas doradas. El arzobispo, Fernando Niño de Guevara (Mario Feliciani), aparece rodeado de dignidades religiosas, entre ellas fray Hortensio Félix Paravicino (Renzo Giovanpietro).
El cineasta italiano Luciano Salce realizó diversos guiños a la ciudad en su película sobre el Greco. El mejor de todos fue la representación de un auto sacramental, El Hospital de los Locos, de José de Valdivielso, que algunos años más tarde Miguel Narros llevaría a Nueva York. Desgraciadamente, su recreación de la procesión toledana -durante la cual el Greco (Mel Ferrer) se reencuentra con un viejo amigo, el escultor Pompeo Leoni- quedó mucho más deslucida y deslavazada.

 

La Celestina. César Fernández Ardavín. 1969.
Esta película, primera de las dos grandes adaptaciones de La Celestina, comenzaba con la procesión del Corpus filmada desde la plaza de los Cuatro Tiempos. En ella participaron capítulos plenamente reconocibles, como los caballeros del Santo Sepulcro y los Infanzones de Illescas. Contó con la participación de muchísimos figurantes toledanos.