Los atletas toledanos se vuelcan con Marcos

J. M. Loeches
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Vanessa Veiga y Julio Rey dirigieron un entrenamiento solidario; Christian López batió su décimo Guinness; y Ángel Ronco realizará una rifa en colaboración con Joma. Ya se han recaudado 7.000 euros para el niño con distrofia muscular de Duchenne

Los atletas toledanos se vuelcan con Marcos

Marcos está muy cerca de conseguir una mejor calidad de vida. Y ha sido gracias al atletismo toledano y a todas las empresas y personas anónimas que han colaborado con el evento solidario que tuvo lugar el pasado sábado en el campo de fútbol de Argés en el que participaron Vanessa Veiga, Christian López, Julio Rey y Ángel Ronco. De momento, se han recaudado unos 7.000 euros, casi la cifra de 10.000 que se necesita para adaptar la casa del niño de 10 años que sufre distrofia muscular de Duchenne.
Y es que todavía no han terminado de prestar su apoyo, ya que si algunos se prestaron a participar el pasado sábad, como Veiga, Rey y López, otros, en el caso de Ronco, van a realizar, en colaboración con la firma Joma, una rifa para poder aumentar la cifra recolectada. Así, se venden 250 números a 2 euros cada uno hasta agotar existencia. El premio son unas zapatillas Vipper y dos camisetas. El día y la hora del sorteo se anunciará en la cuenta de Facebook del atleta bargueño.
Mientras tanto, el pasado sábado, los que se acercaron al campo de fútbol de Argés pudieron presenciar un entrenamiento solidario dirigido por Vanessa Veiga y Julio Rey y destinado a mayores y pequeños, sin importar la edad ni la condición física. Todos los participantes pudieron aportar su granito de arena comprando alguno de los productos que se ofrecían, pulseras, gorras o camisetas.

Los atletas toledanos se vuelcan con Marcos
Los atletas toledanos se vuelcan con Marcos - Foto:
Por lo demás, otro de los platos fuertes fue el intento de récord Guinness de Christian López, el décimo consecutivo. El de Cabañas de la Sagra se enfrentó al reto de mantener un palo de cepillo sobre la frente el mayor número de tiempo posible. La organización del Guinness World Records le pedía más de una hora y un minuto, y el atleta consiguió 1 hora, 54 minutos y 53 segundos.
No fue tarea sencilla porque el cabañil se tuvo que enfrentar a tres momentos difíciles. Al comenzar le picaron mucho los ojos por el nivel alto de glucosa en sangre y luego el viento le jugó una mala pasada en dos ocasiones.
Finalmente, como él mismo narra, «llegué a contar seis moscas perfectamente colocadas alineadas, una debajo de la otra sobre el palo, pero lo peor es que pasaron a mi nariz, boca y orejas, y por más que soplaba, no había forma de espantarlas».