Toledo acerca a sus vecinos el ciclo del agua potable

Á. de la Paz
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La Concejalía de Servicios Públicos y Sostenibilidad organiza visitas al embalse del Guajaraz y la depuradora del Cerro de los Palos para explicar el sistema de abastecimiento de Toledo

Toledo acerca a sus vecinos el ciclo del agua potable - Foto: Ví­ctor Ballesteros

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, efémeride que se conmemora cada 5 de junio, el Ayuntamiento de Toledo organizó una ruta del agua por el embalse de Guajaraz y en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) del Cerro de los Palos. Las visitas sirvieron a las dos decenas de participantes para conocer el ciclo del agua potable en la ciudad, desde que es recogida en uno de los dos pantanos próximos a Toledo hasta los diferentes procesos de depuración que consiguen hacerla potable y apta para el uso humano.
Eva Jiménez, concejala de Servicios Públicos y Sostenibilidad en funciones, reclamó un uso responsable a la ciudadanía y recordó el carácter escaso del agua en la zona central de la península ibérica. La excursión tuvo una finalidad eminentemente pedagógica y concienciadora. El sistema de abastecimiento de Toledo permitió a los asistentes comprender cómo se produce la recogida de agua y adentrarse en el proceso de potabilización. Para el edil, el objetivo de la actividad pasaba por hacer «entender que tener el agua en sus grifos no es una labor sencilla: lleva mucha ingeniería detrás y mucho esfuerzo».
La depuradora del Cerro de los Palos es una de las fuentes que riegan los hogares de los toledanos. Jiménez recordó que la ciudad se abastece con las reservas de Gaujaraz y Torcón, recogiéndose los caudales de ambos embalses en la estación del Cerro de los Palos y distribuyéndose a través de los diferentes depósitos repartidos por la capital regional. Además, el sistema de Picadas, que parte de la Comunidad de Madrid y aprovecha el caudal del río Alberche, garantiza el aporte completo para las necesidades de los residentes. En caso de que las dos vías habituales de sumistro resultarán insuficientes, el sistema de Almoguera (conocido como Picadas II) aliviaría las dificultades puntuales que pudieran surgir.
«Animo a la ciudadanía a que sea muy consciente de que estamos en una zona árida, semiseca, donde llueve muy poco», indicó Jiménez. La concejala citó como paradigmático de la escasez habitual el año en curso, un ejercicio considerado como húmedo pero que ha registrado una pobre precipitación, también en el invierno y la primavera. «Los embalses no están muy boyantes; hay que usar el agua que sea necesaria aunque la población no es la que más emplea». Alrededor del 80% del consumo es utilizada para las labores agrícolas de regadío. «Pero nosotros debemos ser responsables», remarcó.
Contra el último trasvase. Jiménez censuró la política trasvasista desde la cabecera del Tajo con dirección al Levante y lamentó el último trasvase aprobado por el Gobierno de una España, una derivación de 20 hectómetros cúbicos que se produce coincidiendo con el inicio del verano, la peor estación para la recogida de agua por la escasez de precipitación.
«Supone otra oportunidad perdida y, además, el quinto incumplimiento de las sentencias del Tribunal Supremo», aseguró la responsable municipal. «Es prioritario el uso de los abastecimientos sobre los regadíos», recordó. La concejala rechazó la concatenación de trasvases por la escasez de caudal del río y el bajo nivel que tienen los pantanos de la cabecera del Tajo.