¿Cómo ve las rebajas en alarma el comercio toledano?

Redacción / Toledo
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La propietaria de 'Almacenes León' se queja de los vaivenes del Gobierno en la regulación y pide libertad para los comercios: «Que no nos prohíban ni nos obliguen». Guillermo Villanueva se muestra optimista y confía en recuperar las ceremonias

¿Cómo ve las rebajas en alarma el comercio toledano? - Foto: ï»Yolanda Redondo

‘Almacenes León’ es desde hace décadas un icono del comercio toledano, en el barrio de Santa Teresa. Su propietaria, Ascensión Gómez, está al frente del negocio y quiere seguir estándolo mucho tiempo más, recalca. En esta tienda trabajan habitualmente ocho personas, pero en la actualizasd solo hay tres, una reducción derivada de la situación excepcional y las limitaciones por la emergencia sanitaria.
Ascensión ha reabierto sus puertas y lo hace con su clientela habitual. Recalca que el que llega lo hace a comprar, no a mirar, y que su público está respondiendo. Lo que no van a hacer en ‘Almacenes León’ es unas rebajas generalizadas desde ya. El Gobierno, tras rectificar, las permite desde el pasado lunes, pero en esta tienda actuarán como en años anteriores.
«No voy a rebajar todo. Sería devaluar mi producto y no quiero cerrar, quiero seguir abriendo muchos años», recalca. «Tengo artículos de oferta, pero no todos. Si acabo de sacar la temporada de baño no la voy a poner entera al 50%».
Esta empresaria evidencia que a finales de mayo los comercios no han tenido ventas ni en marzo ni en abril, algo «muy duro». «Soy honesta y no voy a engañar a mis clientes. Si la idea es continuar con el negocio, que lo es, tenemos que defender nuestro producto», sentencia.
Se queja de los vaivenes del Gobierno en la regulación, de este tema y de otros, lamenta, y pide libertad para los comercios: «Que no nos prohíban ni nos obliguen».

GUILLERMO VILLANUEVA. El diseñador de moda toledano Guillermo Villanueva se muestra optimista respecto al futuro, aunque reconoce el importante varapalo para el sector del comercio textil, especialmente para aquellos vinculados con el mundo de las ceremonias, como es su caso.
Explica que a él en concreto la luz verde del Gobierno a las rebajas no le afecta. «Sin bodas, damos la campaña por perdida», reconoce. Y es que, sin comuniones, y sin buena parte de las bodas, la mayoría de sus operaciones se quedan en ‘stand by’. «Abrimos el lunes sin clientes. Nuestra campaña se ha paralizado», insiste.
El objetivo de la empresa es mantener a toda la plantilla, aunque todo dependerá de las ventas, explica. Confía en que las ceremonias se empiecen a retomar a medida que avanza la desescalada. «La gente se tiene que casar, y el que se iba a casar esta primavera se casará la siguiente y el que se iba a casar la siguiente, también se casará», sostiene.
Intentará tirar de recursos económicos externos a la empresa para continuar adelante como hasta ahora, aunque reconoce que «no podríamos soportar otro año así».
«Estamos en la mano de nuestros clientes y la mayoría está respondiendo muy bien. Si vamos cobrando poco a poco lo que hemos vendido podremos sobrevivir aunque temblando», subraya este empresario, quien insiste en que por su parte pondrá todo el trabajo y el esfuerzo del mundo. «Como siempre», concluye.