El centro de la calle para los peatones

J. Monroy | TOLEDO
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El centro de la calle para los peatones - Foto: Yolanda Lancha

Somoza deja planificada una primera actuación sobre Alamillos del Tránsito y la plaza del Conde, que se adapta al terreno e incluye la renovación de los servicios

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El informe sobre el firme del Casco elaborado por Francisco Somoza para la Real Fundación Toledo incluye una solución para el pavimento del centro histórico y su aplicación concreta en una primera actuación en el entorno de la plaza del Conde y Alamillos del Tránsito. La idea del arquitecto zamorano es crear un pavimento a base de pequeños adoquines, que se adapten a los perfiles del terreno, y sobre él, disponer losas que conformen sendas que permitan el paseo, ‘dibujando’ en cierto modo el recorrido. Esa configuración del pavimento busca la recuperación del centro de la calle para los peatones, trazando itinerarios, estableciendo recorridos que conduzcan, al alzar la mirada, hacia la visión de arcos, puertas y torres.
En realidad, la propuesta busca una actuación integral sobre el firme, que incluya la renovación de las infraestructuras de servicios, todo el pavimento, amueblado urbano o iluminación. Todo ello, deberá tener en cuenta, además, las características históricas y ambientales de cada uno de los espacios a la hora de ejecutar su tratamiento.
Un objetivo de esta actuación es conciliar una importante reducción de la circulación rodada con la revitalización del tejido comercial y residencial del Casco, es decir, recuperar el carácter original de los antiguos espacios urbanos. Se plantea que el viandante pueda usar las plazas, parques urbanos que en la actualidad son isletas entre coches y zonas de aparcamiento, y que consiga así nuevos puntos de vista de la ciudad y de sus monumentos.

Con zanja única. Aunque el estudio no llega a denominarla así, la propuesta para plaza de Conde y Alamillos conlleva una propuesta de la tantas veces prometida zanja única.
El proyecto contempla tres clases de pavimento en las calles del Casco. Los bordes de las calles estarán cubiertas por adoquines de cuarcita y de granito. En su centro, habrá grandes losas de granito, que serán las que recuperarán el espacio para el peatón, haciéndole fácil el caminar, y le guiará por los senderos más recomendables. Las grandes infraestructuras de telefonía, agua, luz o gas natural se situarán por debajo de estas grandes losas, dado que serán las que se podrán levantar con mayor facilidad. Se evitarían así las denominadas por los vecinos como «cicatrices» que provoca cada una de las actuaciones de infraestructuras en el suelo del Casco.
La idea es hacer una racionalización de las infraestructuras, la reconstrucción de aquellas que lo precisen y la instalación de todos los servicios de los que carece la zona sobre la que se actúa. Evidentemente, para que así sea, habrá que alcanzar acuerdos previos al inicio de la obra.
La otra bondad del proyecto es su adaptabilidad. La conjugación de adoquines de cuarcita y de granito hará que se pueda ejecutar, independientemente de las características del terreno. El informe precisa que, para siguientes actuaciones, se deberá adaptar cada caso a la solución y las características concretas de las pendientes, dimensiones o condiciones del entorno. Esto se podrá hacer siempre con este tipo de solución para el firme.
Además, será indispensable la ejecución en cada una de las actuaciones de excavaciones arqueológicas, que pueden aportar datos enriquecedores. Los hallazgos que de ellas se deriven constituirán un condicionante esencial en el proceso de adaptación de las soluciones a cada uno de los lugares en los que se vaya interviniendo. En ese sentido, Somoza advierte que los antiguos colectores de paredes de piedra y bóvedas de ladrillo se deberán restaurar y conservar siempre que sea posible.