Nómadas atrapados

Redacción
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Las seis familias que integran el Circo Inimitable permanecen asentados en Yuncos donde la Covid-19 no ha afectado, afortunadamente, a su salud pero sí a su vida errante

Nómadas atrapados

Sin aplausos, sin carcajadas, sin caras de expectación, sorpresa y agradecimiento por un espectáculo bien hecho. Sin este alimento sobreviven desde el 12 de marzo en Yuncos las seis familias que integran el Circo Inimitable y que han quedado atrapadas en el tiempo en este municipio toledano a causa de la crisis sanitaria.
‘¡3 únicos días en Yuncos!’ anunciaban sus carteles en marzo, sin siquiera vislumbrar la paradoja de este anuncio, con motivo de su llegada desde Navalcarnero el primer fin de semana de aquel nada lejano pero distante mes.  Y es que estos ‘3 únicos’ días se han convertido ya en 80 días, como la vuelta al mundo de Willy Fog pero sin moverse de la explanada donde se instalaron a principios de marzo.
 Venían de Navalcarnero, pasaban por Yuncos y se dirigían a Galicia donde les esperaba un segundo semestre de año con buenas perspectivas de trabajo.
Ahora, los planes se han desbaratado pero el ‘show debe continuar’. La hija de los directores del Circo Inimitable, Kelly Zavatta, asegura que siguen contactando -o intentándolo más bien- con ayuntamientos de la zona de Madrid para pedir los correspondientes permisos. «Teníamos programado ir a Galicia, pero ya no es posible, tenemos que mover mucho material y equipo y no nos conviene. Ahora nos planteamos poder terminar temporada en Madrid».
  Durante estos 80 días, las seis familias que integran la gran familia del Circo Inimitable -de diversas nacionalidades aunque el circo sea de origen italiano- han contando con el apoyo del Ayuntamiento de Yuncos y la Parroquia. 
Kelly Zavatta confirma con satisfacción que ninguno de los 20 integrantes del circo ha sido contagiado de Covid-19 y agradece las atenciones y preocupación del Consistorio y el párroco para que no les haya faltado alimento, sobre todo, teniendo en cuenta que en esta gran familia nómada también hay niños.
  Durante su confinamiento en la explanada de Yuncos, los integrantes de este circo cuyo espectáculo es un «circo tradicional con los Gabitos -familia de los payasos de la tele-», matiza Kelly, no han dejado de ensayar. Para ello contaban con una pequeña carpa en la que tenían autorización para poder seguir defendiendo sus acrobacias y sus puestas en escena porque «cuando se pueda volver a trabajar hay que estar preparado y nos costaría mucho poder retomar el espectáculo desde el punto de vista físico si no hubiéramos hecho nada». Y es que, a la incertidumbre de  cuándo, cómo y dónde podrán volver a poner su carpa en pie, no podía sumarse la de si estarían en forma para poder hacerlo.
«Había que mantener la tensión anímica y física», indica Kelly que asegura que durante estos meses han salido a la calle «con muchísima precaución porque nos tenemos que cuidar unos a otros». Ahora ya cuentan con algo más de libertad y pueden ir al pueblo donde cuentan con algún que otro amigo que les «hace más llevadero esta parálisis».
Porque no hay que olvidar que la familia del circo tiene como seña de identidad la movilidad, un modo de vida del que han tenido que prescindir de forma radical. «Hemos tenido que cambiar toda nuestra rutina», tanto que una cuarentena para estos profesionales es casi más difícil de asumir que el más complicado de los malabarismos. 
 «Cuando podamos volver a trabajar, empezaremos con nuestro espectáculo normal, y abierto claro, por el tema de las medidas de seguridad; tendremos que hacerlo sin carpa montada al completo, al aire libre», prevé Kelly siendo consciente de que aún no tienen un horizonte ni lejano ni cercano de poder empezar a girar por España.
«Hemos perdido mucho», lamenta Kelly, «porque el circo es una máquina, si se para la máquina el dinero no entra» y lo que más desean es «poder volver a ponernos delante del público».