Daninsky en otro castillo, el de Guadamur

A.de Mingo
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Naschy trajo a Toledo a los tres personajes más célebres de su filmografía: el jorobado Gotho, el mariscal Gilles del Lancré y un hombre lobo al cual interpretó en más películas que Lon Chaney

Paul Naschy a comienzos de los años setenta frente al castillo de Guadamur.

El director, actor, guionista y productor Paul Naschy -cuyo verdadero nombre era Jacinto Molina (1934-2009)- interpretó en localizaciones toledanas a los tres grandes personajes de su amplia filmografía: el jorobado de la morgue, el mariscal Gilles de Lancré y el licántropo Waldemar Daninsky. Poco antes de su muerte, además (según recordó este periódico en 2019, al cumplirse el décimo aniversario de su muerte), tuvo tiempo de encarnar en la Ciudad Imperial al vampiro lord Ruthven en un sencillo pero emotivo homenaje que Alejandro Ballesteros y Antonio Curado rindieron al pionero relato de John William Polidori.
La marca del hombre lobo (Enrique López Eguiluz, 1968) fue la primera película en la cual apareció Daninsky. Cinco años y seis largometrajes después, Naschy volvería a interpretar al hombre lobo en una de las localizaciones por excelencia del cine toledano, el castillo de Guadamur. Fue en El retorno de Walpurgis, a las órdenes de Carlos Aured. Ambas películas comparten un arranque semejante: un flashback ambientado en época medieval -en este caso, el resto del argumento transcurre en el siglo XIX- que permite explicar al espectador las funestas consecuencias de una maldición. Su antagonista era en esta película la cruel condesa Báthory.
Giles de Lancré, trasunto de otro sádico, Gilles de Rais, aparecía en El mariscal del infierno (Leo Klimovsky, 1974). El castillo, en este caso, era el de Belmonte, pero varias escenas se filmaron en Seseña.