Niños Hermosos ya cuenta con un proyecto de demolición

J. Monroy
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La propiedad del inmueble lo ha presentado. El Ayuntamiento espera que las obras se inicien de inmediato o de lo contrario podrá comenzar con las multas coercitivas y no descartaría la expropiación del inmueble, que se vino abajo el pasado 11 de mayo

Niños Hermosos ya cuenta con un proyecto de demolición - Foto: Yolanda Lancha

La propiedad del edificio colapsado el pasado mes de mayo en Niños Hermosos presentó el pasado martes al Ayuntamiento un proyecto para la demolición, desescombro y apuntalamiento del inmueble caído. También ha desarrollado ya parte del apuntalamiento del mismo.
Se trata de un proyecto que viene a cumplir los requerimientos que le presentó en Ayuntamiento después de que el día 11 de mayo se desplomara parte del edificio, reconoce el edil de Urbanismo, Teo García, quien espera que a partir de ahora los propietarios actúen de forma inmediata. La seguridad y la integridad del Patrimonio serán las prioridades.
Para que la segunda prerrogativa se cumpla, la actuación contará en todo momento con el control arqueológico de Cultura, dado que se trata de un inmueble de protección patrimonial. «Nos parece importante, dado que puede haber elementos singulares que hay que recuperar, que el proceso esté controlado», apunta García.
Por otro lado, vez presentado el proyecto, la propiedad ahora tendrá que ejecutarlo, o de lo contrario el Ayuntamiento la podrá sancionar. Dada la orden de ejecución, las obras han de iniciarse inmediatamente. De hecho, explica García, si en un tiempo más o menos razonable no se inicia (como ocurrió en la bajada del Pozo Amargo), se pueden imponer multas coercitivas. Y más allá, si no se observan los deberes de conservación y mantenimiento del inmueble, el Ayuntamiento no tendrá problema en iniciar un expediente de expropiación, más cuando se ponga en juego la seguridad de los ciudadanos o se atente contra el patrimonio.
García recuerda la existencia de diversas órdenes de ejecución sobre esta vivienda, unos requerimientos «que se habían incumplido de forma sistemática». El edil apunta a que varios de ellos se sucedieron a lo largo del pasado año y que uno más fue enviado en el inicio del presente 2019. «Los propietarios, además de derechos, tienen obligaciones y responsabilidades», añade el responsable municipal. La dejación en el cuidado de este edificio del Casco histórico pudo haber generado una tragedia si alguien se hubiera encontrado en su interior en el momento exacto del derrumbe.
Antecedentes. Fue durante la tarde del pasado 11 de mayo cuando se generó por el desplome de la casi totalidad del cuerpo central del número 3 de Niños Hermosos. Aunque su colapso no generó daños personales ni afectó a otros edificios colindantes o la vía pública. La incidencia, de una notable magnitud dado el volumen de escombros pendientes de retirar en el espacio que ocupaba la vivienda, ha obligó unos días después al Ayuntamiento de Toledo a decretar una batería de exigencias a sus dueños para garantizar la seguridad en el entorno y evitar la caída de aquellas partes de la casa que, aunque maltrechas, aún resisten en pie. García anunció la resolución del Consistorio, una propuesta que pretende limitar los daños y obligar a los propietarios a asumir responsabilidades.
La administración concedía a los propietarios de la vivienda un plazo de quince días para la ejecución de medidas de seguridad en su vivienda. Porque tras el derrumbe, los escombros quedaron almacenados de forma que el cerramiento del callejón quedó como muro contención. Además, la planta superior amenazaba con un nuevo desplome.
El edificio, separado por dos patios, mantenía erguida una pequeña porción de lo que fue hasta el 11 de mayo. El actual amasijo de adobe y madera se encontraba parcialmente apuntalado, lo que impidió que se precipitara hacia el callejón de Niños Hermosos.
La normativa aprobada por el Ayuntamiento reclama a los dueños celeridad para que el desastre no tenga una segunda réplica. Lo primero a lo que obligaba a la propiedad es a impedir la presencia de personas en el edificio por el peligro inminente de desplome, recordó García. El texto planteó levantar un vallado metálico hasta el acceso del inmueble colindante para evitar que afecte a cualquier viandante. El decreto municipal exigió también «medidas urgentes de seguridad» que consisten en la retirada de escombros, la demolición del cuerpo superior de la zona desplomada, «que es como un vuelo», el apuntalamiento del resto de plantas del edificio y el apeamiento completo del cobertizo. Y debido al riesgo existente, debían empezarse las obras de inmediato, en este plazo de quince días. También pidió el Ayuntamiento el corte del suministro eléctrico y retirada del cableado, así como el corte del suministro del agua, para evitar problemas mayores.