El bálsamo de las ocho de la tarde

J.M.
-

Decenas de sanitarios salieron ayer del Hospital Virgen de la Salud para la concentración de apoyo por su trabajo contra la Covid. Frente a ellos, personal de Correos, Policía Nacional y familias aplaudían como reconocimiento

El bálsamo de las ocho de la tarde - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Edu, uno de los sanitarios del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, celebraba ayer su cumpleaños. Y tuvo su canción coreada por las decenas de compañeros, empleados de Correos, policías nacionales y familias congregadas en torno a las urgencias. Eran las ocho de la tarde, cómo no.
Los aplausos anteriores, el ritual de cada día desde hace mes y medio por todos los hospitales de España, duró tres minutos. Con un megáfono, el personal de la empresa pública Correos animaba la concentración con una sirena. Frente a los vehículos corporativos, decenas de sanitarios sonreían tras las mascarillas por el aliento tras otra dura jornada de trabajo contra los estragos de la Covid. Oficialmente, casi 2.500 vecinos de la provincia sufren a día de hoy la enfermedad, parte de ellos ingresados en el centro hospitalario de cabecera de la provincia.
La concentración duró apenas cinco minutos, pero dio para que los niños que han estado encerrados en sus casas vieran ese ritual de aplausos en el hospital que habían escuchado por televisión hasta ahora. Varios menores, con sus familias, seguían aparentemente algo ajenos la ovación al trabajo desempeñado por los sanitarios. Primero fueron los empleados de Correos, pero enseguida aterrizó un coche de la Policía Nacional con las sirenas encendidas. Y un autobús urbano coincidió también en la escena, que ejemplifica la unión de la sociedad española para atenuar la expansión de la enfermedad.
Los sanitarios se asomaban también desde las plantas superiores de la escalera de emergencias  del hospital. Alrededor de una decena se incorporaban también de esa manera a la concentración en la calle. Porque dentro del Virgen de la Salud de Toledo han sonado muchos aplausos, como el que le rindieron los médicos, enfermeras y celadores de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) al primer paciente ingresado por coronavirus que lograba el alta de su unidad. Era el 1 de abril. Casi vencido el mes, el personal sigue redoblando fuerzas cada día, con la receta de las ocho de la tarde. Como ayer, como hoy y también como ocurrirá mañana.