Prospecciones para evaluar el alcance del vertido de fuel

F. J. R.
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Un técnico de Geacam, la empresa pública de Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha, controló ayer las catas para delimitar la zona afectada tras el arreglo de la fuga de gasoil descubierta en verano

Prospecciones para evaluar el alcance del vertido de fuel - Foto: Yolanda Lancha

Un equipo de sondeo lleva varios días realizando prospecciones en la calle Trinidad, a la espalda del Palacio Arzobispal, para poder calibrar el alcance del vertido de fuel que se registró en la zona el pasado mes de agoto, delimitarlo y comprobar que ya no se están produciendo más fugas tras el arreglo de la caldera de gasoil donde se originó la avería.
Junto a los operarios de la empresa de sondeos, y una vez realizado el pertinente control arqueológico, en la mañana de ayer un técnico de Geacam, la empresa pública de Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha, se encontraba en la zona controlando los trabajos y evaluando los resultados.
Según ha confirmado el Ayuntamiento de Toledo, las catas llevan realizándose desde al menos una semana, y está previsto que concluyan en la jornada de hoy. De momento no ha trascendido el resultado de las prospecciones, aunque fuentes municipales aseguran que se espera que todo esté controlado tras detectarse el origen del fuel y proceder a su arreglo.
En concreto, la fuente del vertido fue la caldera de calefacción del número 12 de la calle Trinidad, inmueble en el que se sitúan tanto Radio Santa María como el Canal Diocesano.
En verano, la primera vez que se tuvo noticia del vertido, el Arzobispado revisó todas sus instalaciones, sin encontrar el origen del problema. Meses después, en noviembre, una vez que el Ayuntamiento, en colaboración con el trabajo de los agentes medioambientales de la Junta, procedió al drenaje más de 3.000 litros de agua contaminada de los pozos (afectó a tres) del inmueble donde se descubrió todo y el fuel siguiera aflorando, el personal de Arzobispado revisó de nuevo en profundidad todas sus instalaciones, descubriendo entonces el origen del vertido de combustible en una tubería soterrada.
Hasta que no se procedió a realizar una roza en el suelo para comprobar su estado no se descubrió la zona por se fugaba el combustible de la caldera. La rotura no estaba visible y el combustible se filtraba por el subsuelo, hasta terminar en el acuífero del Casco.
El Arzobispado de Toledo, desconocedor de la avería, se puso desde el principio a disposición de las administraciones para encontrar una rápida solución al problema, destacando que desde la primera aparición del fuel en agosto revisó todas sus instalaciones, aunque sin encontrar el origen de la avería.
Fue el pasado 9 de agosto cuando este diario dio a conocer la situación, denunciada por el propietario del establecimiento ‘Entorno Toledo’, Julián Baños. Ese inmueble cuenta con tres pozos, dos de posible origen árabe y uno romano, y el fuel había comenzado a aflorar en grandes cantidades en uno de ellos.