Termina la rehabilitación de la torre albarrana de Corredera

Lola Morán Fdez.
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Se ha desmontado el andamiaje tras la consolidación de la estructura en la que se enclava la capilla del Cristo y la impermeabilización del interior de la parte superior

Termina la rehabilitación de la torre albarrana de Corredera

La rehabilitación de la torre albarrana de la capilla del Cristo de la calle Corredera ya ha concluido. Este miércoles se retiraban los andamios que han cubierto la estructura durante cerca de dos meses, tiempo en el que se han ejecutado los trabajos adjudicados por el Ayuntamiento de Talavera a la empresa talaverana Artectum.

Como explicó a La Tribuna el gerente de esta empresa constructora, José Ignacio Blázquez, las obras se han agilizado y se han completado en un plazo menor al previsto con el fin además de evitar molestias a peatones y conductores en esta zona del centro de la ciudad, de reducidas dimensiones.

Tras el desmontaje de los andamios del adarve de la muralla en la parte posterior de la torre la pasada semana, ahora le ha tocado el turno a los de la calle Corredera, que se quitaron ayer. Antes, se ha procedido a retirar cableado de luz de alta tensión que, pese a que se quedó sin servicio hace tiempo, estaba todavía ligado a la torre, «afeando» además un tramo de esta vía del Casco talaverano.

Esta actuación se ha sumado a la rehabilitación acometida en la torre albarrana, que se ha centrado en la fachada principal así como en la parte que da al adarve de la muralla. Se ha actuado de manera especial en la coronación de la torre, donde las almenas estaban «en bastante mal estado y se ha producido algún tipo de desprendimiento» previo a los trabajos.

Filtraciones. De hecho, uno de los problemas que presentaba la torre albarrana era la pérdida de mortero a causa de la filtración de agua al interior de la estructura desde el patio superior. Con esta actuación, la primera que se lleva a cabo, se ha impermeabilizado todo el adarve de la torre albarrana y se ha canalizado el agua para que no se filtre entre las piedras y las expulse.

Como explicó Blázquez, «ya no cae el agua» que, hasta ahora, «se quedaba estancada arriba porque la evacuación estaba condenada». Por ello, «cada vez que llovía se formaba una gran balsa de agua que después «se metía entre las piedras, lavaba los revocos y estaba produciendo que se pudieran caer pequeñas piedras».

Con este agua canalizada y la zona de almenas consolidada, esta actuación ha contado además con labores de saneamiento y arreglo puntual de diferentes fachadas de la torre que le han otorgado un renovado aspecto.

El coste de la intervención ha ascendido a 32.000 euros, IVA incluido, en los que está integrada tanto la rehabilitación como los trabajos de seguimiento y control arqueológico que se han llevado a cabo de forma paralela a esta actuación.