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Castillo de Barcience: bien de interés vandálico

J.M.
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La fortaleza originaria del siglo XV acusa el abandono con pintadas y desperfectos. El Ayuntamiento intenta desde hace 5 años una solución. Se trata de un edificio privado registrado como bien patrimonial en la Junta

Castillo de Barcience: bien de interés vandálico - Foto: Yolanda Lancha

Les debió de parecer buena idea a Toño o a Sandra, o a ambos, pintar en grande sus nombres vinculados por un corazón. Y a Jimmy le sonaría idóneo escribir su dirección virtual. Y otra pintada anónima dejó para la posteridad: 'El ruso es un tío de puta madre'. Otro más estampó el mismo mensaje, 'Edifikando ruinas', por la fachada y el interior de la fortaleza. El mismo desafío gramatical figura en el simple mensaje 'Huekas 2015'. E incluso las musas concurrieron en la cabeza del autor de 'Solo con lo clásico, sigo en lo básico'.

Estas pintadas y muchas más en la fachada y en el interior humillan la belleza del castillo de Barcience, una construcción originaria del siglo XV que reina poderosa en un promontorio a un kilómetro del pueblo. La indignación por las pintadas recientes en las murallas del puente de Alcántara de Toledo hace recordar que otras se han incorporado al patrimonio de la provincia sin ser borradas. Así, el vandalismo se acumula en el lienzo de la fortaleza desde hace al menos cinco o seis años, a tenor de la datación de estas 'gestas' en este municipio de 900 empadronados.

Hace apenas tres años, la Diputación Provincial incorporó a la red de senderos el PR-TO 10 entre los municipios de Rielves, Huecas y Barcience, cuyo mayor atractivo reside en recorrer el castillo. «Visita el castillo medieval de Barcience que aún conserva los lienzos exteriores, la torre del homenaje y la peculiar entrada este», detalla la promoción de la institución provincial, que se ahorra el enojo que sobreviene segundos después de la admiración primera del león rampante.

Castillo de Barcience: bien de interés vandálicoCastillo de Barcience: bien de interés vandálico - Foto: Yolanda LanchaEl Ayuntamiento de Barcience intenta desde hace cinco años que haya una intervención en el edificio, inscrito como bien patrimonial de la Junta, según detalla a este diario. Para ello, notifica el estado a la propiedad (privada) y al Gobierno regional, pero finalmente no se ha podido acometer ningún arreglo por las pintadas y el deterioro general.

«El impresionante escudo que aún se conserva en su fachada nos recuerda a la familia que lo mandó construir: los Silva, señores de la villa e influyentes nobles toledanos. Posteriormente, fueron otras casas nobiliarias las que lo poseyeron como la del Infantado, Osuna y Pastrana. En el siglo XIX pasó a manos del papa León XIII, quien lo recibió por una herencia y posteriormente lo vendió en 1901 al bilbaíno don Manuel de Taramona», mencionaba un artículo publicado en este diario por el historiador José García Cano el 5 de octubre de 2020.

Poco antes, en julio del año pasado, David Félix Illescas firmaba un artículo sobre esta fortaleza originaria del siglo XV en 'Hispania nostra', una asociación dedicada a la preservación del patrimonio histórico y artístico, que demandaba una rehabilitación del conjunto. «Hoy en día, seis siglos después de su construcción, podemos afirmar que el paso del tiempo no fue un efecto positivo para el edificio. Desde que fue abandonado por parte de los Condes de Cifuentes, el castillo pasó por un dañino proceso de deterioro a causa de la falta de un uso continuo y de un mantenimiento apropiado, quedando expuesto a múltiples agentes externos como el clima, la vegetación o el vandalismo. En la actualidad, el castillo pertenece a una propiedad privada que permite el acceso libre al recinto sin restricción alguna, lo que ha posibilitado tanto las visitas turísticas como aquellas con unos fines malintencionados», denunciaba.

Castillo de Barcience: bien de interés vandálicoCastillo de Barcience: bien de interés vandálico - Foto: Yolanda LanchaY reflexionaba Illescas al respecto: «A la hora de hablar de un bien patrimonial que pertenece a una entidad privada y que no es reconocido como Bien de Interés Cultural, su posición tiende a ser desfavorable. En estos casos, existe la posibilidad de una rehabilitación que tenga en cuenta las consideraciones mínimas de limpieza, mantenimiento y accesibilidad mediante la colaboración tanto del propietario como del público interesado en ayudar a su preservación y visibilización».

El artículo mencionaba el vínculo popular con esta fortaleza: «El caso del castillo de Barcience es peculiar en cuanto a nivel comarcal se refiere, ya que se trata de un punto de referencia para los habitantes próximos a la hora de realizar actividades lúdicas, deportivas o turísticas. Teniendo en cuenta que la sola presencia de un edificio histórico genera un gran interés por los habitantes de las localidades cercanas, resulta una justificación más que válida para fomentar la protección de un patrimonio cultural que merece ser conservado».

Las pintadas afean la fortaleza, pero también lo estropean los aparentes signos de desprendimientos y la negritud de hogueras en el interior de las torres. Mientras, el castillo de Barcience y su león rampante aguardan una mano que les libere de la ruina.