Color en la oscuridad

F. Rodríguez
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La tercera planta norte del Virgen de la Salud se llena de esperanza con los dibujos de los hijos de los que allí trabajan. «Es lo primero que muchos pacientes ven al salir de su habitación después de uno o dos meses ingresados», destacan

Color en la oscuridad

En la retina de los pacientes aislados por coronavirus se graba la oscuridad. La cerrazón de la habitación se junta con la negrura de la incertidumbre sobre la evolución de su enfermedad. No es un ambiente que invite precisamente al optimismo.
Observar los rostros cansados y desencajados del personal sanitario mientras los atienden sin prácticamente dar abasto tampoco llama a la esperanza. Pero, por fortuna, siempre hay alguna palabra de ánimo, alguna sonrisa o gesto del cuidador a su paciente.
Hacen su trabajo sin dar de lado al aspecto más humano, porque saben que todos los ánimos son necesarios. Pero no es fácil mantener el tipo. Ellos también necesitan coraje, y aunque los aplausos y reconocimientos les llegan, no hay mejor motivación que pensar en los tuyos. Principalmente en los más pequeños. En los hijos, los sobrinos e incluso los nietos. Son el motivo perfecto para no desfallecer.
Color en la oscuridadColor en la oscuridadPor eso mismo, lo que arrancó como el gesto inocente de comenzar a colgar los dibujos que sus hijos pequeños les hacían en casa se ha terminado por convertir en una auténtica galería de arte en lo que lo más valioso es la inocencia. La tercera planta norte del Hospital Virgen de la Salud, dedicada a medicina interna, lleva desde el comienzo de pandemia colocando dibujos infantiles en la sala de común de pacientes. El espacio, con los enfermos aislados, es ahora utilizado por los sanitarios para tomarse un respiro, y la contemplación de tanto color y fantasía es como un bálsamo.
Jesús, supervisor de la planta, aclara que todo empezó dibujando arcoíris. Los lemas «todo saldrá bien» y «juntos podemos» son los más repetidos en una galería que ya supera los 50 dibujos. Obras maestras del ánimo para unos padres que no pueden permitirse el lujo de desfallecer.
Aunque las pinturas están destinadas para la contemplación de los profesionales sanitarios, es lo primero que ven los pacientes de coronavirus cuando salen de sus habitaciones con el alta tras una media de uno o dos meses de aislamiento.
Color en la oscuridadColor en la oscuridad«Con palabras no se puede contar, hay que ver su cara. A algunos les molesta hasta la luz, salen con cara de susto y cuando se encuentran con esto… en fin», trata de explicar Jesús, que no duda en señalar que a él también los dibujos, «cuando las cosas han estado jodidamente mal, daban mucha alegría».
Todos los pacientes con covid-19 están en el área de medicina interna y aquí aseguran que llevan luchando contra los primeros casos «a finales de febrero y comienzos de marzo». La situación ha mejorado muchísimo en las últimas semanas, y ahora atienden a unos 40 pacientes. La presión asistencial ha bajado muchísimo, pero saben que su batalla no ha terminado aún. Por fortuna, ahora ellos ven muchos colores cuando antes todo era negro.


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