La tasa de ocupación en la ciudad cae por debajo del 60%

Á. de la Paz
-

Toledo cuenta con alrededor de 42.000 residentes en edad y disposición de trabajar y, de ellos, unos 28.000 lo hacen o pretender hacerlo. El desempleo cae, pero la ocupación sigue por debajo de los niveles registrados en los peores años de la crisis.

El dato de Toledo acerca a la capital castellano-manchega a los registros de ciudades como Madrid (59,83%), Lérida (59,50%) o Murcia (59,43%). - Foto: Yolanda Lancha

La tasa de actividad en la ciudad de Toledo no remonta pese a la mejoría que reflejan la mayor parte de los indicadores económicos y laborales. Apenas seis de cada diez toledanos en edad de trabajar está desempeñando una vida profesional o buscando incorporarse al mercado laboral de manera activa. El porcentaje de residentes en la capital regional que trabaja o trata de hacerlo bajó en 2018 hasta el 59,88%, una cifra inferior a la del año anterior (60,23%) y alejada de las que se registraban en los primeros años de la década (alcanzó el 61,90% en 2011), según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). 
El propio INE determina que forman parte de la población activa «aquellas personas de 16 o más años que (…) suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios o están disponibles y en condiciones de incorporarse a dicha producción. Se subdividen en ocupados y parados». Según la población de la ciudad en 2018 (84.282 vecinos) y estimando la tasa de ocupación registrada (inferior al 60%) y la población mayor de 16 años (unas 70.000 personas), algo más de 42.000 toledanos se encontrarían dentro del grupo que desempeña una actividad remunerada o pretende hacerlo en breve.
La reducción constante de la tasa de desempleados desde 2013 en Toledo no ha ido acompañada de una creación de empleo de volumen similar. El paro se ha reducido por la conjunción de nuevos puestos de trabajo pero también por el envejecimiento de centenares de empleados que se han jubilado y aquellos que ya no buscan desarrollar una actividad profesional (generalmente, parados de larga duración y difícil inclusión en el mercado laboral). La reducción de la tasa de actividad se trasladará en el futuro a mayores problemas para el mantenimiento del sistema del bienestar y el pago de las pensiones públicas. Así, la tasa de actividad en la ciudad fue superior a la actual durante los años más adversos de la crisis económica. Pese a los estragos que causaron la falta de empuje de empresas privadas y administración pública, sumados a la pérdida de centenares de puestos de empleo en el ámbito de Toledo, ese indicador mostró una notable resistencia frente a un contexto adverso.
El descenso del desempleo es significativo en el último lustro. El 22,49% de desempleados contabilizado en 2013 se ha reducido hasta el 13,07% en 2018. Sin embargo, menos paro no ha supuesto más actividad. Mientras que entonces trabajan 61 de cada 100 toledanos hoy lo hacen dos personas menos por cada centenar. De hecho, la reducción de la tasa de actividad sí ha ido aparejada a la bajada del paro, circunstancia que apunta a que la recuperación en el mercado laboral viene determinada, entre otras razones, porque existen menos toledanos activos y más inactivos (sin actividad o sin deseo de encontrarla). En la franja de edad entre los 20 y 64 años y dentro de la población activa, la ocupación rebasa el 87%. Es el mejor dato en este apartado desde el año 2010, con la crisis recién iniciada.
En el conjunto de España, la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid encabeza la clasificación por tasa de ocupación (con un 70,94%), mientras que León (con un 49,93%) la cierra. La presencia de población joven determina la posición de los diferentes municipios de gran tamaño en este ranking. El dato de Toledo acerca a la capital castellano-manchega a los registros de ciudades como Madrid (59,83%), Lérida (59,50%) o Murcia (59,43%).