Los fieles de Talavera vuelven a las iglesias con seguridad

Lola Morán Fdez.
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Desde este lunes, coincidiendo con el inicio de la fase 1, se puede asistir a las celebraciones religiosas en los templos, si bien el aforo se reduce a un 30%

Iglesias reabren al culto con todas las medidas de seguridad - Foto: Manu Reino

Las iglesias de Talavera han reabierto al culto coincidiendo con la entrada de la ciudad en la fase 1 del proceso de desescalada en la crisis sanitaria del coronavirus. Desde este lunes, los fieles pueden asistir de nuevo a las celebraciones religiosas en los diferentes templos de la ciudad, que desde que se decretara el estado de alarma, han seguido desarrollando sus celebraciones para que los fieles pudieran seguirlas a través de redes sociales y medios de comunicación. Ahora pueden de nuevo hacerlo de manera presencial en los templos, que han recibido ya a los primeros feligreses atendiendo a la normativa, como precisó ayer a este diario el vicario episcopal de Talavera y rector de la Basílica del Prado, Felipe García.
En concreto, está permitido el acceso de fieles para participar en las celebraciones sin sobrepasar el 30% del aforo de la iglesia. En el caso de la Basílica, se ha reducido de 600 a unos 150 para garantizar la distancia de seguridad, si bien se ha incrementado de otro lado el número de misas dominicales, que de 4 han pasado a 5.
Se suman otra serie de medidas, como el uso de mascarillas y guantes, además de evitar cualquier tipo de contacto, en especial a la salida del templo con el fin de evitar ‘corros’ y un posible contagio.
Como indicó el vicario episcopal, en esta nueva fase se han establecido unos horarios «más normalizados», si bien se sigue recomendando a la población mayor y a quienes pertenecen a grupos de riesgo a quedarse en sus casas y seguir las celebraciones por medios telemáticos. Sobre este punto, García incidió en que el arzobispo de Toledo «todavía mantiene la dispensa del precepto dominical» porque «prima en este momento garantizar la salud de todo el mundo».
Proceso. En esta fase, cuando llega un fiel a la iglesia ha de limpiarse los zapatos en un felpudo que contiene una sustancia desinfectante. Además, en la puerta de la iglesia hay a disposición de los fieles gel hidroalcohólico y un voluntario se ocupa de controlar el aforo, además de asegurarse de que se lleven mascarillas y guantes. Asimismo, se ocupa de indicar a cada feligrés dónde ha de colocarse para que se guarde la distancia de seguridad en el interior del templo.
Durante la celebración se evita el saludo de la paz y, en el momento de la comunión, el sacerdote, cubierto con mascarilla, ha de desinfectarse previamente las manos, mientras que el comulgante debe recibirla en la mano y sin guantes. Se ha eliminado además el diálogo de la comunión entre sacerdote y fiel como medida de precaución, y se pide además que en la fila para la comunión se mantenga también la distancia de seguridad. Por último, después de cada celebración se desinfectan los templos, en los que se siguen también las correspondientes medidas sanitarias a la hora de las confesiones.
García subrayó que en estos primeros días los feligreses están cumpliendo muy bien estas medidas sanitarias, y si bien se está acercando ya a las iglesias, lo está haciendo «con precaución».