El otro mural, de Hernández Carpe

A. de Mingo
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Se trata de una alegoría de la Universidad Laboral, también de grandes dimensiones, realizada a mediados de los años setenta.

Las dimensiones aproximadas de la composición son diez por ocho metros. - Foto: Yolanda Lancha

Mucho menos conocido que el mural cerámico realizado por los franceses Suzanne Grange y Raymond Edanz es el óleo realizado por el artista murciano Antonio Hernández Carpe (1923-1977), una representación también de grandes dimensiones, alrededor de diez metros de anchura por ocho de altura. Se trata de una alegoría de la Universidad Laboral, cuya distribución en planta despliegan tres jóvenes alumnos, plasmada ante una vista de Toledo desde el Valle inspirada en el célebre plano de Joris Hoefnagel, de la segunda mitad del siglo XVI. Carpe desplegó un conjunto de ritmos circulares y facetas planas, a modo de personal neocubismo, para unificar las dos alturas sobre las que fue realizado, según recogieron las profesoras Guadalupe Ávila y Ana Miralles en el número 3 de la revista Ágora (2009). El mural se encuentra «pintado directamente sobre la pared, con una técnica en seco y al oleo, empleando una pasta de pintura muy disuelta en aceites y secativos, dispuesta en capas finas que actúa por transparencia y veladura dejando que trepe el color del soporte».
La representación de la naturaleza «está idealizada por su geometría; las líneas están bien perfiladas y marcan exactamente los contornos. Las formas son sencillas, la naturaleza se somete a la geometría y a la bidimensionalidad, tanto en la representación de olivos, arbustos y cielo». Arriba, «centrado y pálido, un redondo sol naranja ilumina la plácida escena, que se resuelve cromáticamente en una armonía de colores azules y naranjas poco saturados; los naranjas en tonalidades ocres y sienas; los azules, agrisados, conviviendo con verdes ensombrecidos».