La tragedia que lo cambió todo

SPC
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Se cumplen 30 años de la fatídica semifinal copera que enfrentó al Nottingham Forest y al Liverpool, donde casi un centenar de personas perdió la vida por un error en las instalaciones y marcaron un antes y un después en la seguridad de los estadios

La tragedia que lo cambió todo - Foto: EFE Archivo

Hace 30 años, Hillsborough, el campo del Sheffield Wednesday, vivió una de las grandes desgracias del fútbol inglés. El 15 de abril de 1989, cuando se disputaba la semifinal de la FA Cup (Copa de Inglaterra) entre el Liverpool y Notthingham Forest, 96 personas perdieron la vida, asfixiadas o aplastadas, al quedar atrapadas contra las vallas de seguridad tras una avalancha humana provocada desde las gradas.

Los interrogantes sobre quiénes fueron los responsables de la tragedia todavía están sin despejarse, aunque las últimas investigaciones, ayudadas por los otros 766 aficionados heridos que han servido como testigos, apuntan a que el motivo del suceso fue el mal estado de las instalaciones y las tribunas, así como el exceso de aforo. La realidad es que ese día, llamado como ‘La Tragedia de Hillsboroug’ terminó por cambiar la historia del fútbol.

En un primer momento, la Policía responsabilizó a los hooligans que, casi cuatro años antes, habían desatado en Bélgica la conocida como ‘Tragedia de Heysel’, que terminó con 39 muertos en la final de la vieja Copa de Europa entre Liverpool y Juventus, por estar borrachos y tratar de ingresar sin entradas al estadio. Sin embargo, en 2012, un tribunal revocó ese fallo y pidió iniciar una nueva investigación, que se extendió por dos años y contó con miles de testimonios. Así se exculpó a los hinchas y se apuntó contra deficiencias policiales y la presión de la prensa.

Homenaje realizado en el Liverpool - Chelsea en honor a la víctimas
Homenaje realizado en el Liverpool - Chelsea en honor a la víctimas - Foto: PETER POWELL

Según la nueva investigación, se permitió el acceso a más personas de las que cabían, por eso muchos quedaron de pie en lugares no permitidos de las gradas. El fatal accidente fue uno de los motivos por los que se creó la Premier League, que aportó más orden al campeonato doméstico.

La nueva competición obligaba a sentar a todos los espectadores, a quitar los alambrados, a separar e identificar a los hinchas más radicales y a ‘picar’ todas las entradas para hacer un seguimiento real de la capacidad de unos estadios, en esa época, aún precarios.

Al día de hoy sigue sin haber un culpable exacto del desastre. La seguridad del estadio fue la que recibió la mayor culpa y David Duckenfield, quien estaba al cargo del operativo de ese partido, fue juzgado, sin que el jurado le encontrara culpable.

Una desgracia como la vivida esa tarde en Hillsboroug sirvió para aumentar la seguridad de los estadios, no solo ingleses sino también europeos, transformando por completo el fútbol, y “su forma de vivirlo”, tal y como se conocía. De los errores, a veces, sí que se aprende.