Down Toledo tiene en mente una desescalada mixta

M.G.
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La asociación, que atiende a 350 usuarios en Toledo, mantiene cerradas las instalaciones, pero continúa trabajando en atención temprana y en otras áreas. Las sedes que mantiene en la actualidad ofrecen dificultades para la desescalada por su tamaño

Down Toledo tiene en mente una desescalada mixta - Foto: ï»VÁ­ctor Ballesteros

La desescalada obliga, entre otras cosas, a planificar con detalle la progresiva vuelta a la normalidad  cumpliendo a rajatabla las medidas sanitarias para evitar contagios y así se lo está tomando la asociación ‘Down Toledo’, que desde el inicio de la pandemia ha extremado las precauciones y ahora está preparando una vuelta escalonada a la actividad presencial y la apertura de sus centros. De momento,  el gerente del colectivo, José Luis Pinés, está planificado junto a la plantilla de orientadores y de otros profesionales cómo llevar a cabo todas las medidas para garantizar la seguridad y la salud de una plantilla de 55 personas, la de sus 350 usuarios y sus familiares.
El gerente subraya además que tanto los adultos como los menores de la asociación «son de alto riesgo» por las patologías asociadas al síndrome de down en muchos casos, como las cardiopatías, con lo que las medidas de seguridad a pesar de que se inicie la desescalada en Toledo deben ser máximas en todo momento. 
«Poco se puede adelantar de cómo se volverá a la normalidad», apunta Pinés, porque dependerá del comportamiento del virus, con lo que el colectivo tiene claro que primará «la teleintervención» como se está llevando a cabo durante  los últimos dos meses a la atención presencial en las cuatro sedes que dispone la asociación. El colectivo cuenta con la dificultad de la falta de espacio de algunos de sus centros, como ocurre con los locales de Marqués de Mendigorría, de Río Marchés y de Buenavista. 
Down Toledo se articula en seis  importantes áreas -sociolaboral, vivienda, ocio y tiempo libre, deporte, desarrollo personal y atención temprana-, pero la actividad se reparte en varias locales a la espera de un centro de 400 metros cuadrados que se pondrá en marcha el próximo año en el Polígono, una vez que finalicen las obras de construcción, y permitirá agrupar todas las áreas.  Si bien, hasta entonces y mientras  el coronavirus obligue a tomar precauciones y medidas se irá estudiando la mejor manera de realizar la desescalada en función de cada servicio. 
Down Toledo tiene experiencia en la teleintervención desde hace tiempo, ya que sus profesionales lo pusieron en práctica para la atención temprana, que reciben 180 familias, en el propio entorno de los usuarios y trabajan estrechamente con las familias, que también suponen un pilar fundamental en el día a día y el desarrollo de todos ellos. La videoconferencia se ha convertido en el sistema de seguimiento más habitual cuando se ponen en marcha medidas «que tienen que implementar los familiares», un forma de trabajar que exige una buena coordinación de la plantilla. 
El Centro Especial de Empleo, en el Polígono Industrial, que cuenta con nueve trabajadores y permanece cerrado también por precaución. En este caso, el gerente está estudiando cómo volver a la actividad para que estos usuarios puedan continuar con su rutina y su integración social y laboral. «Aquí no se habla de productividad, lo importante es el trabajo y la rutina que lleva esta plantilla, pero  Pinés resalta «que tiene una avanzada y edad y riesgos», con lo que se ha puesto en contacto con empresas de prevención de riesgos laborales para analizar la manera de garantizar las distancias de seguridad, el uso de herramientas y la posibilidad de colocar mamparas de separación. 
Los pisos con apoyo que mantiene la asociación también están cerrados desde hace un par de meses. Down Toledo decidió desde el primer momento que los usuarios se marcharan con sus familiares como medida de protección y aún no han regresado. 
El resto de servicios de la asociación, más enfocados al deporte y el ocio, muy importantes para el avance hacia la integración plena, se irán desescalando en función de las recomendaciones sanitarias, la incidencia del virus y las medidas de seguridad que se vayan estableciendo.
secuelas. La cuarentena está afectando en mayor o menor medida a los usuarios con síndrome de down en algunas situaciones. El gerente pidió a los coordinadores que  realizaran «una pequeña evaluación de impacto» en los usuarios adultos y en los menores, ya que en ambos grupos las necesidades son distintas, y arrojó algunas dificultades en la prevención, en las medidas de distancia social y en el uso de la mascarilla. 
En este sentido, Pinés también subraya «el miedo» que manifiestan muchas familias a la hora de salir a la calle y  esta dificultad también afecta a los usuarios. «Una vez que podamos hacer  una vida normalizada habrá que realizar un proceso de desescalada psicológica de adaptación».  También se echan de menos entre ellos, sostiene el gerente, y extrañan las tareas habituales diarias a pesar de que el personal de Down Toledo realiza un estrecho seguimiento y les envía ‘deberes’ para que realicen en sus casas con sus familiares. 
La familia adoptiva que ha formado Down Toledo  tiene buenos pilares y está deseando que e la normalidad se restablezca pronto.