Cae la valla de Vega Baja en San Pedro el Verde

C.M
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Como ya delantó este periódico hace pocos días, los operarios de la empresa adjudicataria de este proyecto municipal están procediendo a adecuar los límites del yacimiento de Vega Baja

La senda podría abrirse la próxima semana si toda va bien - Foto: Yolanda Lancha

La autorización concedida por la consejería de Cultura para la renovación y adecuación del sistema de protección planteado tanto para la senda peatonal como para el propio yacimiento se comenzó a cumplir la semana pasada y los resultados son ya evidentes.
Tal y como señalaba el documento remitido al Ayuntamiento, el área regional informó favorablemente a la ubicación de un vallado paralelo a la senda peatonal «con malla cinegética» marcando que «deberá dejar un área de paso de entre tres y cinco metros de distancia con respecto al talud» ya construido. En el documento, también se indicaba que el trazado del vallado deberá «ser lo más lineal posible y deberá acometer su cerramiento contra los vallados existentes en las parcelas colindantes». Por supuesto, Patrimonio apremió a que «todos los restos arqueológicos que puedan quedar visibles en el interior de este paso deberán ser convenientemente protegidas de manera permanente» cubiertos con una capa de geotextil y tierra de aporte.
También se otorgó el visto bueno a la petición de retirar la estructura de puerta y vallado existentes en la rotonda de acceso a la Universidad y en la calle San Pedro el Verde, así como la eliminación de las estructuras de cartelería y de las casetas de obra (excepto la caseta ‘Toletvm’ y la torre elevada-mirador) existentes en el interior del yacimiento.


Permanencia de fronteras. La primera autorización otorgada por Cultura sobre la retirada de estructuras dieron al traste con una propuesta, la de la senda, que contemplaba estas vallas como multiplicadoras «de las barreras junto a los caminos» en un entorno -Vega Baja y el Circo romano- tradicionalmente abiertos. Porque, tal y como recogía el plan analizado, «la instalación de límites transmite el mensaje de que hay que proteger el valor arqueológico de la zona de los propios ciudadanos», una imagen negativa «para el conjunto de la ciudad patrimonio» porque desde lo público se cuestiona la capacidad del ciudadano de apreciar y cuidar sus bienes patrimoniales.