Esperanza y sonrisas contra el confinamiento

M.G
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El Teléfono de la Esperanza pone en marcha la campaña 'Que no te detenga el miedo' ante el aumento de un 30% de las llamadas durante estos dos meses de confinamiento. El miedo al virus, la situación económica y la soledad, los principales problemas

Esperanza y sonrisas contra el confinamiento - Foto: ï»Óscar Huertas Fraile

El teléfono suena a menudo y en estos dos meses de confinamiento con más frecuencia. «Estamos intentando que el miedo del que se ha apoderado el virus se cambie por precaución». Lo explica Cándido Sánchez Serrano, coordinador de orientadores del Teléfono de la Esperanza en Toledo, muy entrenado en «la escucha activa», en la ayuda a las personas que descuelgan el auricular desde sus casas o desde cualquier otro sitio para pedir ayuda, desahogarse, contar sus problemas, buscar consuelo o, simplemente hablar un rato y apaciguar la soledad.
«¿Usted cree que con esa reacción hace algo?» Es una de las preguntas que más repite Cándido cuando al otro lado del teléfono escucha desesperación, ansiedad y conductas ligadas al pánico, sobre todo, ahora que se cumplen dos meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus. «Nuestra misión es ayudar a conseguir el bienestar emocional de la persona» en la medida de lo posible y en esta situación derivada de la cuarentena el Teléfono de la Esperanza recibe muchas llamadas «por el temor al contagio por el coronavirus, el miedo al futuro, a la situación económica, al futuro de sus hijos, a la soledad...»
La entidad ha recibido 22.782 llamadas a través de sus 31 líneas repartidas por España desde el 13 de marzo, con lo que la cifra confirma un aumento «de un 30%%» respecto al mismo periodo del año pasado. Además, también hay que sumar las 720 solicitudes de asistencia psicológica que prestan los profesionales sanitarios a través de la página www.compartevida.es. A  Cándido no le gusta mucho hablar de números, aunque sí subraya el incremento de llamadas derivado del coronavirus y anima a todas aquellas personas que necesiten apoyo a coger el teléfono y marcar el 925 239525 o el 717003717, este último pertenece a la línea que tiene habilitada la organización como prevención del suicidio.
En vista de la situación, el Teléfono de la Esperanza, una organización de voluntarios que cumplirá medio siglo el próximo año, ha puesto en marcha la campaña ‘Que  no te pare el miedo’, que permanecerá activa hasta el 22 de mayo, «para movilizar y sensibilizar sobre la importancia del desarrollo de conductas de cuidado personal y de apoyo social».
Además, la iniciativa también invita en este periodo de desescalada a modificar conscientemente la respuestas psicofisiológica del miedo y transformarlas en respuestas de apertura, cuidado personal y apoyo social, manteniendo la distancia física, que no la emocional; a desarrollar habilidades de resilencia para trasladar a la población que hay cosas que podemos hacer para mejorar nuestro bienestar y el de los demás».
Cándido está convencido de la utilidad de este tipo de iniciativas que saltan también a las redes sociales. Lleva semanas comprobando «que hay gente que llama llorando y hundida», pero él, igual que el resto de las personas que atienden el teléfono, se esfuerza para que esas reacciones «perjudiquen lo menos posible».  A estas alturas no le vale aquello que le dicen muchos interlocutores de primeras, que no saben cómo salir de su situación, que son de una manera o de otra... No se trata de una cuestión de carácter, «es la manera con la que se afrontan las cosas, la actitud...».
A Cándido no le extraña que haya aumentado en estos dos meses el consumo de psicofármacos. «El medicamento viene bien porque ayuda, pero hay que hacer algo más y aprovechar para darnos cuenta de nuestro comportamiento». Lleva semanas observando los daños que está ocasionando «la sobreinformación sobre el coronavirus», ya que, en muchos casos, puede desencadenar miedo. «Suelo decir que uno puede sufrir un 25, un 50, un 75 o un 100% en relación a los temores del virus, pero eso no lo va a cambiar y hay que enfrentarse a la situación de una manera válida».
solidaridad. En el Teléfono de la Esperanza de Toledo también se ha detectado el aumento de las ganas de ayudar en general durante el confinamiento y algunos interlocutores  han preguntado cómo se puede formar parte de la organización porque quieren escuchar y atender a quien lo necesite, pero  Cándido sabe que el camino del voluntario es largo y se precisan un par de años de formación antes de estar preparado para realizar esta labor.
El perfil del usuario no ha sufrido cambios durante esta cuarentena y siguen siendo «muy pocos» los jóvenes que llaman al Teléfono de la Esperanza. La mayoría son personas adultas y mayores, muchas de ellas con problemas derivados de la soledad. «Animo a que llame todo el mundo que lo necesite. Los que más nos preocupan son los que no llaman para pedir ayuda», insiste el coordinador de Toledo y alude a la cantidad de suicidios que se producen todos los años.
Cándido y muchos otros voluntarios seguirán cogiendo el teléfono todos los días para escuchar y harán suyas algunas de las frases elegidas para la campaña, entre otras cosas, porque «el aislamiento se desvanece cuando se comparte».