En 2017 se registraron 6.470 fallecimientos en la provincia

Alvaro de la Paz
-

Las afecciones cardíacas y los tumores causan más de la mitad de las muertes en Toledo

En 2017 se registraron 6.470 fallecimientos en la provincia - Foto: Patricia González

El año 2017, último del que se tienen registros completos, se cerró con la cifra más elevada de fallecidos en la provincia desde 1980. Los 6.470 muertos contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) suponen un incremento porcentual de más de nueve puntos respecto al año anterior. La cifra no apunta hacia causas subyacentes por descubrir ni a fenómenos epidémicos. El incremento de la población de la provincia, la prolongación de los años de vida y el envejecimiento generalizado de la sociedad son tres de las razones que se intuyen tras el repunte. Las muertes son más por el mayor tamaño de los censos en Toledo.
Las enfermedades del sistema circulatorio, tal y como las agrupa el INE, suponen la primera causa de fallecimientos en la provincia. Este conjunto de dolencias están relacionadas en su mayor parte con el funcionamiento del corazón. Un total de 1.693 toledanos, casi el 26% de quienes perdieron la vida en 2017, perecieron por una afección relacionada con el torrente sanguíneo y el órgano que lo impulsa. Tal conjunto de enfermedades agrupa, entre otras, a los infartos de miocardio, ictus o aneurismas.
Los tumores, por su parte, supusieron la segunda causa de mortalidad entre los toledanos en 2017. Como consecuencia del proceso cancerígeno murieron 1.670 personas en la provincia. Los fallecidos por este motivo representan un colectivo más numeroso conforme transcurre el tiempo. Cabe reseñar cómo en esta categoría se observa un incremento estadístico significativo a través del paso de los años: aunque la tabla del INE no permita establecer si el aumento de muertes por esta causa puede deberse a un mayor rigor en la clasificación de este tipo de enfermedad o se debe a un aumento de procesos cancerígenos. En 2005, 1.338 personas fenecieron en Toledo por esta razón. En poco más de una década, la incidencia mortal de esta enfermedad ha aumentado casi un 25% (mientras que el total de muertes lo ha hecho un punto por debajo).