Pipper, el perro turista que tiene pocos hoteles para dormir

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Pipper, el perro turista que tiene pocos hoteles para dormir - Foto: Yolanda Lancha

La mascota, con más de 60.000 seguidores en las redes sociales, concluye su primera vuelta a España en la capital regional, después de visitar 50 enclaves distintos y recorrer 22.000 kilómetros durante el último año

La ruta Pipper on tour finalizó en Toledo. La célebre mascota y su dueño, el periodista Pablo Muñoz Gabilondo, concluyeron su periplo de un año en la carretera en una ciudad aún alejada de los estándares dogfriendly que existen en otras grandes localidades españolas y europeas. Muñoz explicó que apenas «el 5% de los hoteles» toledanos tienen espacios habilitados para  mascotas. Las estadísticas que maneja el promotor de esta singular vuelta a España cifran en un 18% el porcentaje de alojamientos adaptados en el conjunto del país, un dato que escala hasta el 40% en el territorio continental.
Esta carencia se traslada al ámbito de la restauración. En el caso de los establecimientos dedicados a la hostelería en Toledo, la pareja viajera había encontrado solo dos abiertos para las mascotas hasta el mediodía de ayer. «Las instituciones tienen que informar al empresariado de cómo organizar su negocio para acoger a clientes con mascota», indicó Muñoz. El dueño de Pipper recordó que en Toledo, «la normativa sí permite al propietario decidir el aceptar o no a mascotas», pero la falta de información lastra el desarrollo de este tipo de iniciativas.
Muñoz animó al Ayuntamiento a  ponerse en contacto con «el tejido empresarial» local para aplicar aquellas medidas que favorezcan la entrada de perros en los establecimientos públicos. Estas propuestas se han incorporado de forma habitual en los locales de ocio de ciudades como Málaga o Gijón, donde «se han creado pegatinas que dicen ‘perros bienvenidos’».
Pipper on tour ha realizado una larga marcha alrededor de medio centenar de enclaves españoles con un fuerte impacto de visitantes. Estos viajes han permitido a Muñoz y su can «conocer las mejores experiencias que hay en España de integración de las mascotas». El resultado, aunque alejado de los registros habituales en países próximos, evidencia un avance de la conciencia en favor del uso compartido de espacios entre humanos y animales bien educados. «Tenemos que aprender de países como Francia o Alemania donde es normal ir a un restaurante con mascota. O incluso Italia, donde es  normal ir juntos a hacer la compra a un supermercado».
Según Muñoz, en España hay unos diez millones de personas con perro. Y alrededor de 20 millones de turistas anuales que eligen el país para sus días de asueto desearían hacerlo acompañadas de su mascota. La posibilidad de «que este nicho turístico avance» es otro de los motivos esgrimidos para avanzar en la comodidad y la acogida de los animales domésticos.
«Se están moviendo las cosas: hay ciudades que están ya muy preparadas para recibir a los turistas con mascotas. La tasa de hoteles que son dogfriendly anda en algunas ciudades españoles por el 30%, acercándose al 40% europeo», indicó Muñoz.
Monumentos y transporte. Otros dos frentes en los que batalla Muñoz son los relativos a los monumentos abiertos y las posibilidades de transporte público para mascotas. El dueño de Pipper señaló a las ciudades de Gijón, Málaga, Burgos y Salamanca como «ejemplares», aunque aseguró que a ninguna de las españolas puede considerársela «cinco estrellas». Para calificarlas positivamente, Muñoz requiere que dispongan de «una buena oferta de hoteles, bares y restaurantes, e incluso de monumentos y transportes adaptados».
 En Toledo, «los grandes monumentos no permiten entrar todavía», aunque existen «cuatro exposiciones que sí son amigas de las mascotas». Estas cuatro se corresponden con muestras sobre armas de asedio, leyendas y brujas, instrumentos de tortura y caballeros templarios. Estas cuatro son gestionadas «por una misma empresa». La Posada de la Hermandad, a la espalda de la catedral y próxima al Teatro de Rojas, es uno de los edificios del Casco histórico que permiten la entrada de perros en sus instalaciones. También pueden subirse al tren turístico.
«Los perros nos acercan a otras personas y hacen que salgamos más a la naturaleza. Pero el turismo en España aún no está adaptado a la realidad y nos queda mucho por recorrer». Pipper, un perro de raza Parson Rusell Terrier de tres años, espera que sus posibilidades  mejoren en un futuro próximo.