La Junta saca a concurso el nuevo proyecto de remonte de bajo coste

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La Junta saca a concurso el nuevo proyecto de remonte de bajo coste

Gicaman ha publicado el pliego de condiciones que incluye un precio máximo de obra de poco más de dos millones de euros con un plazo de ejecución de la construcción de 14 meses

La Junta de Comunidades publicó ayer el concurso para la «terminación de las obras del remonte mecánico» Safont-Miradero con un precio de licitación de poco más de 2 millones de euros (sin IVA) y 14 meses de plazo de ejecución. Las ofertas pueden presentarse hasta el  9 de abril de 2013 (a las 14:00 horas) en las oficinas de la empresa pública Gicaman. En principio el procedimiento es abierto a todas las constructoras pero se han insertado una serie de condiciones en el apartado de «solvencia técnica» que, de hecho, reducirán mucho el listado de compañías aptas para hacerse con este contrato.
Por ejemplo, pueden ir olvidándose de concursar quienes en los últimos tres años no hayan «realizado satisfactoriamente» «al menos una obra en la que existieran escaleras mecánicas o rampas mecánicas», así como «alguna obra que incorporara muros de hormigón de acabado visto». Ambas son características principales en el proyecto del remonte.
Además, la actividad de licitador durante los tres años de referencia tiene que acreditar su experiencia  en el ámbito de las infraestructuras porque se le va a exigir «haber realizado satisfactoriamente al menos tres obras de características similares a la de la presente licitación» y a continuación se explica que esto quiere decir, primero, «obras de edificación singulares» (no viviendas) por un importe «cada una de ellas no menor que el de la presente licitación» y, segundo, que «el capítulo de cimentaciones y estructuras no haya sido inferior a 750.000 euros».
Por otro lado, para garantizarse la potencia del contratista, Gicaman ha decidido acotar a aquellos que hayan tenido «una facturación anual en cada uno de los tres últimos años, que supere el 250% del importe de licitación» y que dispongan «al menos de diez profesionales técnicos de grado superior o medio (arquitectos, ingenieros, etc..) en su plantilla, cada uno de ellos con experiencia superior a cinco años en construcción».
A la hora de la adjudicación el pliego da a entender que la oferta ganadora será la «económicamente más ventajosa», es decir la que puje con la mayor bajada respecto del precio de licitación. A esto se añade que queda descartada cualquier posibilidad de revisión de precios posterior.
En principio la convocatoria querría decir que el proyecto va para adelante pero aún queda por salvar un escollo administrativo y es que se advierte que todo el asunto queda «supeditado a la firma efectiva de la Addenda al Convenio suscrito en su día entre Gicaman y la Consejería de Fomento relativo a la ejecución de las obras y a la concesión por el Ayuntamiento de Toledo de todas las autorizaciones y aprobaciones correspondientes al proyecto y a la presente obra».
La primera parte se supone que no debe tener problema porque el viceconsejero es presidente de Gicaman. En cuanto a la segunda, la Junta de Gobierno municipal ya aprobó la reforma del proyecto hace semanas y se entiende que no va a poner más inconvenientes dado la cantidad de veces que el alcalde y los concejales han pedido el reinicio de la obra.
Y precisamente para no recibir quejas del Ayuntamiento cuando la obra haya terminado, Gicaman obliga al adjudicatario a pagar todos los desperfectos que ocasione «la urbanización propia o externa, por causas imputables a su actuación (canalizaciones, aceras, mobiliario urbano, instalaciones, asfaltado, etc.) durante la ejecución de la obra» no solo hasta la recepción por parte de la empresa pública regional sino también con posterioridad en el caso de que los técnicos municipales detecten cualquier defecto, ya que el fin último es traspasar la titularidad del remonte a la ciudad que a partir de entonces correrá con el mantenimiento.

 Víctor Ballesteros
- Foto: Víctor Ballesteros