El Polígono, en punto muerto

J.M.
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Los empresarios calculan que la actividad se ha desplomado con un 90 por ciento de naves cerradas. Algunos hacen un paréntesis aunque estén autorizados a abrir por la nula actividad

El Polígono, en punto muerto - Foto: Yolanda Lancha

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Un polígono industrial hibernado

Nombrar la calle Río Valcavero dejará un indisimulado gesto de ignorancia en el interlocutor. Se trata de una calle pequeña, perpendicular a la de Río Jarama y que atraviesa la parte industrial del polígono de Santa María de Benquerencia. Allí, solo allí, se oían ayer murmullos. Un corrillo de conductores se concentraba en las inmediaciones de una nave con el letrero de Ambulancias Finisterre. El resto de la superficie estaba despejada, insólito en un parque con más de 2.500 empresas. Como en un domingo cualquiera.
Como constatación de estos días pesarosos de duelo, los conductores de las ambulancias pueblan la calle Valcavero, probablemente la más concurrida ayer en el polígono de Santa María de Benquerencia. El personal charla distendidamente junto a ocho vehículos sanitarios dispersos. A la espera del turno de la desinfección unos y en medio de la ventilación posterior otros. Seguramente todas hayan llevado minutos antes a pacientes con síntomas de coronavirus a los hospitales de Toledo. «Que te diga el señor Eusebio», comenta uno por el tratamiento con ozono de 10 minutos para dejar esterilizados los vehículos.
Un paseo por la calle Jarama, la principal de la superficie industrial, colecciona puertas cerradas. La gasolinera está abierta, pero pasan los minutos vacía. También ocurre que haya un conductor repostando y otros dos inflando las ruedas. Pero a nadie se le escapa que el polígono está en punto muerto. «El 90 por ciento de las empresas están cerradas. Y en el sector nuestro, del transporte y logística, cada día menos trabajo», afirma Óscar del Pino, quien montó hace ocho meses el taller especializado en camiones ‘Dyscatol’.
Las empresas cierran paulatinamente. La nueva vuelta de tuerca del Gobierno ha echado el cierre a más en el polígono de Toledo. «Incluso aun pudiendo abrir, como no tienen trabajo, pues cierran más», apunta este talaverano. En los talleres especializados, sobra estos días personal porque el tráfico está muy limitado. «Los vehículos que tienen que ver con el sector animal sigue funcionando. Son los poquitos que siguen funcionando y a los cuales tenemos que dar servicio», explica el gerente, quien atendió el pasado día 27 a un lechero con 12.000 litros que quedó averiado. Pero no había piezas de repuesto ante el Estado de Alarma.
Justo enfrente del negocio de Óscar, Javier Roizo se entretiene escuchando la canción ‘Colgando en tus manos’ de Carlos Baute en una tienda vacía. Atiende en Vet Nutrición, especializada en la alimentación de animales. «Se ha notado de la pasada semana a esta. Aquí hay bastantes talleres. Está todo más tranquilo», precisa por el cierre de más naves con la decisión de mantener durante 10 días solo los trabajos considerados como esenciales.
Óscar obliga estos días a los camioneros a dejar los vehículos en la entrada para evitar el riesgo de contagio. Y Javier ha colocado un precinto por el que nadie puede pasear por la tienda, una de las cuatro más importantes de alimentación de animales en la ciudad de Toledo. Tres de ellas en el polígono. «La primera semana fue un rollo Mercadona, la gente cargó mucho, pero ahora el ritmo es normal», señala de una clientela que se centra en la alimentación, sin recurrir a los accesorios.
Rocío Vega trabaja en el negocio familiar ‘Patatas Vega’, que mereció un premio de Fedeto hace dos años. El cierre de la hostelería ha diezmado las ventas en más de un 50 por ciento en este negocio especializado en la distribución de este tubérculo. Y se queja del desamparo del Gobierno a los empresarios. E incluso de la desorientación porque, indica, otros colegas del polígono desconocían si podían abrir con el endurecimiento de las restricciones.
La soledad del polígono industrial Santa María de Benquerencia, con más de 2.500 empresas repartidas, evidencia el frenazo económico del país. «Esto va a ser una bofetada», concluye Óscar antes de seguir a la tarea.