La probabilidad de trabajar de un parado de larga duración

S. L. H.
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La probabilidad de trabajar de un parado de larga duración - Foto: RUEDA VILLAVERDE

Así lo refleja un informe elaborado por Asempleo, que alerta también de que uno de cada cinco desempleados en España lleva más de cuatro años en el paro

Estar inscrito ininterrumpidamente como demandante de empleo durante 12 o más meses, haber extinguido una prestación contributiva o subsidio por desempleo, salvo por sanción y no tener derecho a las prestaciones o subsidios de desempleo o a la renta agraria convierten a un demandante de empleo en parado de larga duración. Una situación en la que nadie quiere caer pero que, lamentablemente, se ha vuelto más habitual de lo deseable con la crisis económica.
En Castilla-La Mancha, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), hay 160.000 parados, situándose la tasa de desempleo en el 16,16%. La tasa de paro nacional se encuentra en el 14,45%. Del total de desempleados castellano-manchegos, 65.800 son hombres (11,89% de tasa de paro) y 94.200 son mujeres (21,56% de tasa de paro).
Atendiendo a la misma fuente pero centrándonos en los parados que llevan más de dos años en desempleo, en Castilla-La Mancha había en el cuarto trimestre de 2018 un total de 56.400 personas en esta situación, el 35,3% del total de parados. Una cantidad, sin embargo, que se ha reducido considerablemente desde el último trimestre de 2014, donde el número de personas que llevaban más de dos años buscando un empleo era de 127.600, el 45% del total de parados castellano-manchegos.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se fijó como una de sus prioridades reducir las altas tasas de paro que encontró cuando llegó a la Presidencia de la región en julio de 2015. Para ello, puso en marcha planes de empleo para parados de larga duración y otras políticas activas de empleo y de fomento de la contratación enfocadas a atajar especialmente la difícil situación que atravesaban, y aún lo hacen, los mayores de 55 años, las mujeres y los jóvenes.

500 millones en políticas activas de empleo. Así, el Gobierno de Castilla-La Mancha cerró el año 2018 con una batería de medidas de formación y fomento de la contratación que suponen una inversión de 62,5 millones de euros y benefician a más de 24.000 personas, en especial a los parados de larga duración, jóvenes y personas de más edad.
Y es que la creación de empleo, argumenta el PSOE, partido que sustenta el Gobierno de la comunidad autónoma, «ha sido uno de los mayores ejes diferenciadores del gobierno del presidente García-Page con respecto al anterior ejecutivo de Cospedal y del Partido Popular».
El secretario de Organización de los socialistas castellano-manchegos, Sergio Gutiérrez, explica que mientras «Cospedal derogó todos los planes de empleo y dejó a cero los fondos destinados la lucha contra el paro», el Gobierno de García-Page «ha conseguido que haya 120.000 personas empleadas más, un 35 por ciento de paro menos y que se hayan creado 8.000 empresas más en nuestra región que en la anterior legislatura».
El responsable socialista también pone en valor que durante los últimos cuatro años «se han invertido más de 500 millones de euros en políticas de empleo, lo que ha conseguido reducir la tasa de paro en 8 puntos y reducir el riesgo de pobreza extrema a la mitad».
Estas políticas, recoge un informe elaborado por Asempleo, han logrado que Castilla-La Mancha, junto con La Rioja y Andalucía, fueran a finales de 2018 las regiones con mayor probabilidad de encontrar empleo para un desempleado de muy larga duración (16,4%, 15,2% y 13,6%, respectivamente), frente a Baleares y País Vasco, donde la probabilidad fue nula o prácticamente nula.
La combinación de alto desempleo y elevado porcentaje de parados de muy larga duración permite distinguir comunidades autónomas que, pese a contar con un porcentaje elevado de parados en esta situación, estarían corrigiendo sus números. Sería el caso de Andalucía o Galicia. Esto pudiera indicar que la empleabilidad de los desempleados de muy larga duración en estas autonomías no se encuentra tan deteriorada como en otras, por ejemplo, Asturias o País Vasco.