Los hosteleros trabajan en un «sello de confianza»

C.M
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El secretario de la Asociación de Hostelería y Turismo de Toledo adelantó a este periódico que han creado un «grupo de técnicos» llamado a trabajar en «qué medidas adoptar de cara a la vuelta»

Los hosteleros trabajan en un «sello de confianza» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Con «preocupación e incertidumbre» sobre las condiciones establecidas para la vuelta, Valentín Salamanca apuntó la importancia de ir adelantándose a un panorama que tendrá que ir llegando aunque, de momento, «sin plazos ni fechas». Por ello, desde la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Toledo (AHT) ha creado un «grupo de trabajo» conformado por técnicos  para ir caminando un camino que será «duro y complejo».
A la espera de las informaciones que tienen que llegar del Estado sobre la manera en la que se ha pensado la desescalada referida a los establecimientos, el sector está apostando por la creación de una suerte de «sello de confianza» destinado a «transmitir seguridad» porque, precisó Valentín Salamanca, «no es una certificación propiamente dicha». Sin embargo, se apuesta por implantarlo con «rigor y seriedad» para garantizar todas las medidas higiénicas y de protección tanto para los clientes como para las plantillas.
En este sentido, el secretario de la AHT situa esta intervención en la primera fase de esta vuelta a la ‘normalidad’ ya que, señala, «el próximo mes ya deberíamos saber algo más» de la planificación orquestada por el Gobierno «en colaboración con las comunidades autónomas y con los representantes de este sector». Y es que no hay que olvidar que las medidas a adoptar deben ser «lo suficiente dignas y viables desde el punto de vista empresarial como para poder funcional», razón por la que Salamanca espera un movimiento adecuado desde Madrid.
Sobre la realidad de los empresarios de este sector en Toledo, el secretario del colectivo apuntó la necesidad de ir visionando un escenario en el que, desde luego, «desechamos por completo las mamparas», elementos que «no tienen ningún sentido y que no sabemos de dónde han salido».


Digitalización acelerada. De hecho, Salamanca aseguró que aunque algunos empresarios se estén fijando en el modelo asiático, es conveniente pensar que «nuestra manera de relacionarnos es totalmente diferente a la suya», ante lo que afirmó que «es inconcebible empezar a panelar los establecimientos» puesto que, además, supone una inversión inasumible para el sector y aún no hay ninguna normativa establecida por Sanidad.
En cambio sí contempla más factible la modificación de los hábitos de limpieza e higiene. Es decir, el secretario de la AHT abogó más por «trabajar en extremar las medidas higiénicas, utilizar otros productos más convenientes, y variar, por ejemplo, el funcionamiento de los pedidos». En su opinión, la apertura de los establecimientos tras esta crisis sanitaria «acelerará los procesos de digitalización del sector» para aumentar la seguridad de los clientes. Se tratará, explicó, de utilizar herramientas como los códigos QR en las mesas para el cliente contemple la carta en sus propios teléfonos móviles, o en manejar aplicaciones que funcionen.
A la espera de ultimar los detalles, el protocolo del distintivo incluirá varias medidas como el control de temperatura a la entrada del establecimiento, reajuste del aforo con una distancia mínima de separación entre mesas, implantación de dispensadores de hidrogel, así como en la limpieza de todo tipo de utensilios del local y baños.
Salamanca atendió a este periódico tras una reunión telemática mantenida con los empresarios del Casco que, por cierto, estuvo participada por más de 70 socios, «algo impensable en las reuniones presenciales», lo que ratifica su reflexión sobre el desarrollo de la digitalización.
En cuanto a la percepción de los hosteleros del Casco apreció, con respecto a la vuelta, que se manejan varios escenarios tendentes a a que «quizá los establecimientos de barrio puedan recuperar antes la normalidad» que los del centro. La diferencia está relacionada con que la hostelería del Casco depende extraordinariamente del «turismo, y sobre todo del extranjero», un target «al que no se le espera de momento» como ocurre con el «turismo de congresos». Por ello, augura Salamanca una «dura disputa por el turismo nacional» y, por tanto, «una guerra de precios».