Ángel Téllez ¡Torero!

Dominguín
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Ángel Téllez ¡Torero!

Gran tarde la vivida en Guadalajara con triunfo rotundo del toricantano moracho que cortó tres orejas y salió a hombros

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El día no hacía presagiar la tarde de toros que tuvimos. Viento, agua, pocas ganas de toros hicieron que no se acercase al coso de Las Cruces el público esperado en un principio pero, cómplice de lo que iba a ocurrir,  la meteorología hizo un paréntesis para vivir una tarde soñada.
Con cierto retraso sobre la hora fijada, pisaban el ruedo Morante de La Puebla, el Juli, y Ángel Téllez, torero toledano que hizo que se desplazaran hasta Guadalajara centenares de aficionados de la tierra y principalmente de su pueblo, Mora de Toledo, con su alcalde, Emilio Bravo, a la cabeza. 
En los tendidos, gran ambiente con la presencia habitual de, cuando torea el sevillano Morante,  Santiago Abascal que causó revuelos y gritos ocasionales durante la lidia de ¡presidente!, ¡presidente!.
Se abrió de capa Téllez rodilla en tierra en una larga cambiada que nos dejó la tarjeta de visita de las intenciones del toledano. Un quite tras la suerte de varas con el capote a la espalda encogió los corazones de los asistentes y puso en actitud positiva a lo que iba a ocurrir con posterioridad. Bonita ceremonia la de la alternativa donde toricantano y padrino parlamentaron en solitario durante un largo periodo tras lo cual Téllez brindó por triplicado: a su padre, a su madre y a su tío Fernando Téllez, banderillero de su cuadrilla.
Su primer toro como matador de toros lo toreó con valentía, gusto, plasticidad, poder y temple. El respetable se puso de lado del novel y agradeció la disposición mostrada en el que abrió plaza. Tras una estocada entera le cortó su primera oreja como torero.
En el sexto llegó la gran explosión de fiesta y toreo. Variado desde el principio toreando con suavidad con la capa. Otro quite magnífico fue el preludio de otra gran faena basada principalmente en la mano derecha. Las tandas con la diestra tuvieron cadencia e hicieron que las astas del cornúpeta fueran cosidas a la tela roja de Téllez. 
El público estaba entregado y el torero no les podía fallar con la espada. Estocada hasta la empuñadura tras lo cual cayó el astado y el presidente le concedió las dos orejas de su oponente.
Decenas de jóvenes morachos se tiraron al ruedo y quisieron sacar en volandas, como preludio de la Semana Santa, a su paisano por la puerta grande del coso de Las Cruces. 
Morante de La Puebla estuvo inspirado en Guadalajara. Dos faenas distintas pero con personalidad y torería. Cortó una oreja al que hizo cuarto, pudiendo ser más al tardar en caer el astado. Los incondicionales aficionados del sevillano bien agradecieron la lluvia que cayó desde el tercer toro pues se vieron momentos extraordinarios y majestuosos tanto con el capote como con la muleta. 
Como es habitual cuando torea Morante, en los tendidos estuvo Santiago Abascal quien recibió el brindis cariñoso del toro que cortó la oreja el de la Puebla del Río.
El Juli solo tuvo un oponente lucido, el quinto de la tarde, pero en él demostró la figura del toreo que es. Faena completa de principio a fin, poderosa, seria y acoplada con el gran toro de Garcigrande. Estocada trasera que hizo que el astado tardara en caer lo cual dejó en un solo apéndice un faena de dos.