Rojas atiende al «simbolismo» de las coronas votivas

C.M
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El arqueólogo director del (ahora) yacimiento en el que se descubrió, el 25 de agosto de 1858, el tesoro de Guarrazar apreció la necesidad de «conocer el mensaje que encierran estas piezas»

Juan Manuel Rojas, arqueólogo. - Foto: Ví­ctor Ballesteros

El cincuenta aniversario (1969-2019) del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda de Toledo ha propiciado la celebración de un ciclo de conferencias que, para la ocasión, contó el arqueólogo Juan Manuel Rojas Rodrígez-Malo como ponente imprescindible para abordar la presencia de ‘Guarrazar en el Museo de los Concilios y de la cultura visigoda’. No hay que olvidar que el espacio es contenedor de la colección de las reproducciones de las coronas votivas de los reyes visigodos Suintila y Recesvinto halladas en Guadamur en el siglo XIX, y hoy expuestos en el Museo Arqueológico Nacional, en el Palacio Real en Madrid, y el Musée National du Moyen Age en París.
En este contexto, Rojas centró su ponencia en enmarcar aspectos poco desarrollados en torno aun tesoro que despertó mucho interés en su día pero que, quizá, no ha sido analizado con profundidad en otras perspectivas igualmente apreciables. Esto ha sucedido porque la mayoría de las investigaciones relacionadas con este tesoro han atendido, casi en exclusiva, a la decoración ornamental de las coronas, cuando «igual de importante es abordar el simbolismo que encierran».
Asunto básico, apreció, si de verdad «queremos saber cuál era el mensaje que querían enviar a sus conciudadanos» y, claro está, «el que todavía hoy nos llega». Esta premisa se torna evidente y altamente «vigente» porque este tesoro procede de un momento en el que «el cristianismo se está consolidando» y en la actualidad «vivimos en una sociedad que sigue manteniendo esta creencia». Se trataría, por tanto, de «ahondar en los orígenes» de una herencia aún conservada.
Sobre la simbología implícita de las piezas, Juan Manuel Rojas aludió a las gemas, al oro, a las gemas, y a las perlas como «materiales relacionados -ya desde la prehistoria reciente- no sólo con la ostentación económica sino con el contacto con la divinidad». De la misma forma, las perlas «en el cristianismo atienden al nacimiento virginal de Cristo». El arqueólogo, responsable de la gestión, investigación y divulgación de las muchas riquezas conservadas en el yacimiento de Guarrazar, lleva años analizando la relevancia simbología de las Coronas Votivas para su «mayor conocimiento».
De hecho, apunta este experto que la utilización de las coronas como elemento simbólico de los reyes y emperadores parece hacerse común a partir del imperio bizantino y, aunque no se conoce con exactitud su significado, «parece que la corona podría representar a la bóveda celeste, con el significado que tiene en el conjunto de la creación divina».


Vinculación con el poder divino. Se trataría, añade, de asignar al ser humano (rey o emperador) una representatividad del poder divino, y de ello es muy significativa la imagen del emperador Justiniano, de San Vital de Rávena, ya que no sólo aparece coronado, sino que también se le representa con un halo de santidad. Un mismo significado tendrían las coronas votivas, sólo que en este caso lo que se corona es la cruz que representa a Jesucristo y, por tanto, al cristianismo. Parece que todas las coronas del tesoro de Guarrazar tenían una cruz que pendía en el centro.
Además, el hecho de que la mayoría de las coronas votivas llevaran una inscripción con el nombre de quienes la donaban u ofrecían, deja claro «el interés de que fuera pública dicha ofrenda», por lo que es probable las donaciones u ofrendas de dichas coronas se realizaran durante un acto religioso de cierta relevancia.