Manolo Lozano, el último romántico del toreo

Mario Gómez
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Manolo Lozano, casi un siglo de vida cargado de vivencias en torno al mundo del toro. - Foto: Mario Gómez

El polifacético taurino toledano brindó una lección magistral de vivencias taurinas ante un auditorio abarrotado para la ocasión. «A Morante solamente le dije que fuera siempre contento a la plaza»

El día que Manuel Lozano, Manolo Lozano en el mundo del toro, ‘pliegue su capote’ y marche hacia el ruedo celestial, se habrá ido un maestro; del toro y de la vida.
El día que el bueno de Manolo Lozano no se prodigue por los mentideros taurinos, habremos perdido una de las últimas fuentes vivas de lo que ha sido la tauromaquia de toda la vida; la de figuras como ‘El Viti’, ‘El Cordobés’, la de la ‘Oportunidad’ de Palomo Linares o  la de don Pedro Balaña Forts, Teodoro García ‘Matilla’, don Pablo Martínez Elizondo (Casa Chopera), Domingo Dominguín o L.M. Dominguín.
Y es que este toledano, oriundo de Alameda de la Sagra, que por derroteros de la vida no se crió junto a sus hermanos (Pablo, Eduardo y José Luis), ha sido empresario, apoderado y que no se considera torero, aunque tomó la alternativa, es sin duda leyenda viva de la tauromaquia. ‘Resucitó’ a Roberto Domínguez cuando «nadie lo quería» según dijo el propio Roberto, y lo puso a funcionar. Fue apoderado de ‘El Viti’, lanzó a ‘El Cordobés’ en un invierno, «había salido de la oportunidad, pero no había debutado con caballos; compré 42 novillos, monté festivales en Orihuela, Madridejos, Consuegra, Mora y Segovia… 5 novillos, 4 matadores y el novillero», narra con voz firme pero añeja.
«De esos festivales me quedaron 7 novillos, los más bonitos, los tenía en los corrales de la Plaza de Toros de Aranjuez. Un día de invierno, fui con Palomo Linares a verlos, me dijo que para donde iban, que quién tendría la suerte de estoquearlos. Saqué un cartel del bolsillo y se lo mostré: 3 de enero de 1965, en Ondara (Alicante), novillos de Núñez Guerra. Vicente Punzón, Gregorio Tébar «El Inclusero» y Sebastián Palomo Linares (que debuta con caballos. Cortó cuatro orejas, dos rabos y una pata», recuerda.
«Palomo salió lanzado de ahí, a mi me costó dinero, como era Domingo Dominguín quien lo apoderaba, me llamó a su despacho de Madrid y me dijo: Manolo, me has dejado casi hecha la temporada de Palomo, quiero ir a medias en la pérdida que hayas podido tener, y me dio la mitad de lo que perdí aquel día», cuenta entre risas.
Bromas, anécdotas, vivencias, y multitud de momentos de toda una vida dedicada al toro y desgranadas en una amena charla, que se tornó en tertulia y que fue magistralmente guiada por los periodistas de Castilla la Mancha Media Óscar Castellanos y Óscar Aranda. Como de ‘regreso al futuro’ tildaron la conferencia por el hecho de comenzar en 2018 (hablando de Morante, su apoderamiento y el bombo en la pasada Feria de Otoño) y acabar en tiempos de ‘El Cali’  o Alberto Ruiz ‘El Bogotano’ poderdantes suyos en el otro lado del Atlántico.
Y entre tanto discurrió el coloquio, acabaron las preguntas, y el bueno de Manolo tomó su bastón y tras decirnos el cómo debe instrumentarse el natural, marchó sereno de la Plaza de Toros de Toledo. ¡Vuelva pronto maestro!