Cerrar los ojos para ver

C.M
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Ponerse en la piel de las personas con discapacidad visual. Con este objetivo la Once está desarrollando más de 70 actividades por toda la región para concienciar sobrelas dificultades diarias a las que deben enfrentarse todos los días de su vida.

Cerrar los ojos para ver

La sede de la Consejería de Bienestar Social se convirtió en la ‘casa’ en la que la Once ofreció un singular desayuno y un posterior paseo matutino. Lo fue porque los responsables públicos de todas las administraciones fueron invitados a realizar dos actividades cotidianas pero, en esta ocasión, a ciegas. Porque nada mejor que ponerse en los zapatos de quienes deben comer, beber, pasear, comprar, ir al médico o sacar dinero con esta discapacidad todos los días de su vida.
Y puesto que las administraciones y la sociedad deben comprender, aunque sea por unos minutos, los restos a los que estas personas se enfrentan, la Once citó a un grupo de «decisores públicos y de representantes del Corte Inglés, del Colegios de Arquitectos o de la Asociación de Hosteleros» a desarrollar estas acciones con un antifaz. Eso sí, ayudados por los técnicos de la Once que, eficazmente, explicaron algunas de las pautas básicas para que la vivencia fuera lo más grata posible. Sólo un botón de muestra, nada más ponerse el antifaz e incluso antes de dar el primer paso los participantes solicitaron la necesaria ayuda porque, claro está, «no se ve nada».
Ana Saavedra, como directora General de Atención a la Dependencia hizo de anfitriona destacando la experiencia como adecuada para que «todos seamos un poco más conscientes de sus dificultades» porque «la sociedad y las administraciones tenemos que seguir favoreciendo que puedan participar en la sociedad en igualdad de condiciones y de oportunidades».
Y puesto que, apuntó, el Gobierno regional «apoya incondicionalmente a las personas con discapacidad» en la puesta por lograr un región «plenamente inclusiva en todos los sentidos», tomó la palabra el delegado territorial de la Once en Castilla-La Mancha para anotar que la iniciativa -‘Capaces de ser capaces’- se plantea como reto «llegar a ese elemento de sensibilización para que todas las capas de la sociedad entiendan cómo la ausencia de visión, ya sea total o parcial, «es muy limitante en el día a día» y «si no te ocurre, pasa desapercibida».
Siguiendo la dinámica experiencial, Carlos Javier Hernández considero idónea la actividad para que «los decisores públicos integren estos temas en la agenda pública» con el fin de que «cuando se definen los servicios públicos, los sistemas de atención a la ciudadanía, o las páginas web sean accesibles». Todo, apuntó, porque «España tiene que dejar de ser un mal estudiante en el ámbito de accesibilidad intentando buscar la excelencia».


Una simple «vuelta de tuerca». Preguntado el delegado de la Once en la región sobre los asuntos prioritarios a abordar, anotó «cuestiones muy de vida diaria como sacar dinero en los cajeros que es tremendamente difícil aunque ya casi no hay» porque «hace días años lo podíamos hacer porque los cajeros eran accesibles, pero hoy con  las pantallas táctiles  si no se incorporan elementos de accesibilidad tenemos muchos problemas». No olvidó mencionar «hacer la compra, en la que el Corte Inglés nos ofrece un servicio interesante, o acudir al médico».
Y es que «los kioscos digitales imprimen el número escrito en tinta que te referencia a una pantalla que, en ocasiones, no cuenta con  locución». Además, «es muy complicado manejarse en espacios muy amplios como hospitales», lo que también ocurre, por ejemplo, «con el acceso a las oficinas de Correos». Situaciones que serían fácilmente subsanables dando «una vuela de tuerca, diseñando de base de forma accesible con sistemas de voz», es decir, «con ajustes muy sencillos que nos harían la vida más fácil».
En ese sentido, agradeció Carlos Javier Hernández el trabajo desarrollo por el Ejecutivo regional a nivel legislativo con el anteproyectos de Ley de Accesibilidad que, apreció, «fue pionera pero debe recoger toda la parte de infoaccesibilidad porque, desde los años 90, han cambiado mucho las cosas».