San Andrés inicia un proyecto para abrir el primer museo de las momias

Javier Guayerbas
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Tres años de investigación. El Arzobispado trabaja en el proyecto desde hace tres años, con el estudio y la investigación del osario y los cuerpos.

El equipo que trabaja en la investigación y en la musealización, este viernes en San Andrés en una reunión previa al descenso de la cripta. - Foto: Víctor Ballesteros

Han sido tres años de trabajo desde el más absoluto hermetismo. Un equipo formado por arqueólogos, historiadores, médicos forenses y un sacerdote comenzó en 2012 a investigar sobre un hecho más que conocido: los cuerpos momificados de la Iglesia de San Andrés. Una colección formada por más de 50 cadáveres de diferente sexo y edad que se conservan incorruptos gracias a las condiciones de temperatura y humedad que se dan en el osario de este templo ubicado a escasos metros de la Catedral Primada, juntos a los seminarios diocesanos.

El médico forense de reconocida trayectoria internacional Francisco Etxebarría, al que se debe la exhumación de los restos de Miguel de Cervantes Saavedra en las Trinitarias Descalzas de Madrid, está al frente del proyecto de musealización del osario por el que cada semana preguntan curiosos y turistas desde la publicación en la red de redes, internet, de una serie de fotografías de las llamadas momias de San Andrés.

Un equipo de La Tribuna compartía este viernes con Etxebarría una jornada de trabajo a pie de  osario. La cripta a la que se accede desde una escalera de mano con siglos de historia a juzgar por el estado que presentan sus peldaños de madera quedará al descubierto para dar a conocer desde un punto de vista antropológico y forense estos cuerpos incorruptos, momificados de manera natural, convirtiéndose en un nuevo atractivo patrimonial para la ciudad de Toledo.

Escalera de acceso y ataúd con uno de los cuerpos momificados.Escalera de acceso y ataúd con uno de los cuerpos momificados. - Foto: Víctor Ballesteros

«La cuestión de los cuerpos momificados, es decir, con partes blandas, nos interesa y por esa razón llegamos aquí guiados por sacerdotes con los que hemos colaborado en otros lugares de la geografía española», comenta el médico especialista en medicina forense con voz pausada y serio a la par que entusiasmado con el trabajo que le espera durante los próximos meses.

Sobre la relevancia de estos cuerpos, el doctor afirma que la colección que existe en San Andrés, con más de 50 cuerpos, es muy importante desde cualquier punto de vista del patrimonio histórico y antropológico. «Estamos ante una colección muy importante no solo por el número de cuerpos, sino por el estado de conservación y preservación», indica para añadir que momias «siempre puede haber en las iglesias, pero la concentración que hay aquí es única».

Lo cierto es que hasta finales del siglo XVIII los enterramientos se realizaban en los templos y en sus inmediaciones, hasta que Carlos III promulga en 1787 la primera ley sobre sanidad mortuoria de España, para sacar los cementerios del centro de las poblaciones a las periferias. Pero el caso de San Andrés es diferentes, estas momias no se enterraron en el osario del templo, sino que como apunta el sacerdote y asesor del proyecto Jorge López Teulón «creemos a falta de concretar con mayor exactitud que se depositaron aquí procedentes de algún cementerio cercano como el que se cree existía en lo que hoy es el Seminario Mayor».

Los cuerpos momificados, deshidratados de manera natural por las corrientes y las condiciones óptimas de temperatura y humedad, presentan otras particularidad: no están en horizontal, sino en posición vertical apilados unos sobre otros. Es una escena insólita, sobrecogedora.

El Museo. Tras barajar diferentes posibilidades, como exponer parte de las momias en alguna de las naves o capillas del templo, incluso en otras cámaras subterráneas de la iglesia, el equipo ha decidido que la mejor opción será adecentar el osario que se encuentra en una de las sacristías auxiliares sustituyendo el suelo de ladrillo y barro por uno transparente de cristal para que el público puede ver y entender la catacumba en la que se instalará un sistema de iluminación no agresiva y una serie de paneles informativos con preguntas y respuestas para que la visita al Museo de las Momias de San Andrés sea didáctica y no morbosa.

«No se trata de hablar de la momia como algo morboso, tiene que haber una explicación para conocer su procedencia, por qué se enterraban en las iglesias y cómo se preservan los cuerpos», señala Etxebarría en un momento de la conversación ya en la superficie del templo.

A la espera de redactar el proyecto museístico definitivo e iniciar los trámites administrativos ante el Arzobispado y Patrimonio, las momias de San Andrés, antepasados de los toledanos, están cada vez más cerca de abandonar el anonimato al que han sido sometidas por los siglos de los siglos.