La Junta se pone las pilas con la prescripción enfermera

C.S.Rubio
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El Gobierno de Castilla-La Mancha ya ha sacado a consulta pública la regulación que permitirá a los profesionales de la enfermería recetar medicamentos y productos sanitarios. La mitad de las comunidades autónomas ya han regulado esta demanda

La Junta se pone las pilas con la prescripción enfermera - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) acaba de sacar a consulta pública el futuro decreto que regulará la prescripción  de medicamentos y productos sanitarios por los profesionales de la enfermería. Una prescripción enfermera que el Gobierno central ya autorizó en 2018 y a la que Castilla-La Mancha  llega relativamente tarde: el plazo de dos años que el Estado dio a las autonomías para actualizarse expira este otoño. 
Además de Castilla-La Mancha, están pendiente de regular esta ‘receta’ de enfermería Aragón, Asturias, Castilla y León, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid y Murcia. Prescripción que, entre otras cosas, permite a estos profesionales sanitarios suministrar vacunas con todo «el respaldo legal»  y sin la autorización expresa de un médico.
Como destaca el Sindicato de Enfermería (Satse), la prescripción enfermera «se adecua perfectamente a la formación académica de estos profesionales, y al desarrollo actual de la profesión», aumentando  su «capacidad resolutiva» dentro del equipo sanitario y «agilizando el desarrollo integral de su trabajo y el del equipo de salud».
Sin olvidar  que facilita un «control más cercano de la evolución del tratamiento a seguir por el paciente». «Se detectan mejor posibles efectos adversos y se propicia un mejor cumplimiento terapéutico» y  «supone una herramienta fundamental para garantizar la continuidad de los cuidados y agilizar la toma de decisiones», según explica Satse. 
Por no hablar de que «evita la saturación en consultas y elimina gestiones administrativas». Es más, como reconoce la propia Junta de Comunidades en este primer borrador, «esta actividad ha demostrado ser eficaz y eficiente en todos los países donde se ha implantado, reduciendo el gasto sanitario, optimizando los recursos y mejorando  la calidad asistencial y la satisfacción de las personas usuarias de los servicios de salud». Además, de «contribuir a reducir la automedicación».
En definitiva, « viene a normalizar una realidad cotidiana  en el desarrollo de las competencias de estos profesionales».
Desde Satse se advierte de que es imprescindible prever un sistema por el cual aquellos profesionales que  trabajan en otros ámbitos, básicamente en la sanidad privada o como autónomos,  puedan acceder sin problema a esta acreditación si cumplen los requisitos exigidos, dado que «el derecho a acceder a la acreditación está establecido para todos los profesionales sin distinguir en qué ámbito ejerzan».  Las ocho autonomías que ya han regulado este procedimiento, todas ellas han determinado la acreditación de oficio de todos aquellos profesionales que reúnan el requisito de contar con un año o más de experiencia.