El sobrino del presidente, fotógrafo en Toledo

J. Monroy
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El sobrino del presidente, fotógrafo en Toledo

Cánovas del Castillo tiene un total de 21 postales de Toledo, publicadas entre 1901 y 1904. Destacan por la originalidad y profesionalidad, así como por sus escenas costumbristas

Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo (1862-1933), sobrino del presidente del Consejo de Ministros, asesinado en 1897, fue un gran fotógrafo de principios del siglo XX español, además de pintor, editor, literato (escribió varias novelas), periodista, empresario y político (ejerció como diputado en Cortes Cieza y ocupó el cargo de gobernador civil de Málaga). También se le conoció como Dalton Káulak, o Káulak, que fue el nombre del estudio que abrió en 1904. Al frente de esta galería, Cánovas del Castillo tuvo una intensa actividad durante más de treinta años, que compatibilizó con varias asociaciones culturales y profesionales. Como no podía ser de otra forma, hizo varias importantes fotografías del Toledo a caballo entre dos siglos. Sus postales de la ciudad llegarían de la mano de los editores más reconocidos de la época, los suizos Hauser y Menet y destacan por la originalidad y profesionalidad de sus tomas, así como la introducción de escenas costumbristas.
Según recoge el artículo elaborado por Mariano García Ruipérez para la web del Archivo Municipal, desde 1901 Antonio Cánovas del Castillo decidió dedicarse profesionalmente a la fotografía. Realizó muchos trabajos para la Casa Real española, la clase política y la burguesía de la capital. Su labor fue difundida, además, en publicaciones periódicas de la época, como la revista La Fotografía, de la que fue su fundador, en octubre de 1901.
Al final de su vida había logrado formar un gran archivo fotográfico, constituido en la actualidad por unas 58.000 imágenes, entre negativos y positivos, que son propiedad del Estado y que se conservan en la Biblioteca Nacional. Pero las fotos de Káulak descritas en su catálogo público no llegan al millar.
Postales toledanas. De todas ellas, unas 21, tomadas aproximadamente en 1900 o 1901, son postales de Toledo. Las primeras pertenecen a la ‘serie general’ que los editores suizos comenzaron a publicar en 1897, en la que Toledo fue una de las ciudades más retratadas. Las postales con los números 801 y 809, con una primera edición de 1901 y última en 1904, vienen firmadas como «A.Cánovas Fot.». Son postales en su mayoría en torno al río y sus puentes, pero también están presentes el claustro de San Juan de los Reyes y el patio de Tavera, «San Juan de Afuera», postal esta única de toda la serie con personajes al contraluz.
Estas postales tienen varias peculiaridades. Para empezar, hay algunas coloreadas, que en el caso de los editores suizos son toda una auténtica rareza. También existen varias editadas por la librería Romo y Füsser, de Madrid, en tiradas muy cortas, según ha recogido Martín Carrasco Marqués en su catálogo.
Pero al margen de estas de la serie general, Dalton Káulak, Cánovas del Castillo, también incluyó a Toledo en las series específicas que desarrolló para Hauser y Menet. Así, las diez postales de la Serie T son de Toledo, además de otra de la D y otra más de la E, la famosa ‘Un mendigo en Toledo’, junto a un brocal, probablemente en San Pedro Mártir.
Es aquí donde Cánovas del Castillo desarrolló toda su maestría no sólo con las vistas naturales y monumentales, sino también con el retrato, como evidencia el propio ciego;además de recoger perfectamente el costumbrismo de la ciudad, algo no demasiado habitual en las postales de la serie general de los suizos. De nuevo el río y los monumentos están presentes. Pero la Catedral sale con una insólita vista del claustro alto y San Juan de los Reyes con dos elegantes mujeres de protagonistas. En el mesón del Sevillano, destacan tres niños, una anciana y un burro. Las dos mujeres se desplazan a Los Cigarrales. Y por primera vez en la historia de Toledo, son protagonistas de una postal, por un lado, los gigantes, enanos y la Tarasca, y por otro, una procesión del Viernes Santo.
Jaime Moraleda ha interpretado en la revista Archivo Secreto esta «poética colección de postales» de Toledo en base a un paulatino acercamiento a la pintura; un pictorialismo fotográfico, que tuvo su origen en el academicismo narrativo y alegórico, y llegó a España con mucho retraso, a principios del siglo XX, con Káulak uno de sus principales defensores.