cantera de premio

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La XIV Bienal Española de Arquitectira ha premiado el proyecto 'Circo romano. Viaducto para 1000 coches' de Helena Medina, y el trabajo 'Un poblado para cien Inuits' de Joaquín Vargas. Ambos, graduados de la Escuela de Arquitectura de la UCLM

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Una vez examinados todos los Proyectos Fin de Carrera, el jurado de la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo acordó seleccionar 36 de ellos como finalistas para, en segunda ronda, elegir 20 de ellos como premiados de entre todos los presentados por las escuelas de arquitectura españolas durante los años 2016 y 2017.
Los proyectos distinguidos, apreció el citado jurado, destacan en su modo de intervenir sobre la ciudad, el patrimonio y el paisaje con programas diversos mediante propuestas innovadoras y de gran calidad. Se distinguen por sus valores espaciales, sociales, culturales, técnicos, funcionales, así como el compromiso urbano de las propuestas y sus valores de cohesión social, eficiencia ambiental, así como por su relación con la temática de la XIV BEAU. Las propuestas galardonadas constituyen un panorama de proyectos, cuyas estrategias proyectuales son representativas de los proyectos Fin de Carrera.

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cantera de premio - Foto:
Entre los premiados, figura el proyecto ‘Circo romano. Viaducto para 1000 coches’ de Helena Medina, y el trabajo ‘Un poblado para cien Inuits’ de Joaquín Vargas. Ambos, graduados de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Castilla-La Mancha que han merecido la atención de un encuentro que, bajo el título ‘Más habitar, más humanizar’, ha estado dirigido por Sara de Giles y José Morales.
Los dos galardonados -Vargas egresado de la primera promoción de la Escuela y Medina de la segunda- no ocultan la satisfacción de haber premiados en un certamen nacional de indudable relevancia que, además, valora infinidad de proyectos nacidos en todas las escuelas del país. Esta significación -dos entre 20- denota que el equipo docente de Arquitectura puede presumir de formación. Pero, sobre todo, de una didáctica que apuesta por «una forma de pensar y planificar» que «debe contar con todos los oficios porque «la arquitectura es un compendio de conocimientos puestos en común». Coincide Helena Medina, con Joaquín Vargas, en valorar la «importancia» de los galardones no sólo en el ámbito personal sino en el colectivo de una Escuela que está definiendo un camino de actuación propio y, parece ser, liberado de condicionantes y prejuicios.
Porque, aseguran, «lejos de propiciar los individualismos», el centro toledano aboga por «la sinergia» a la hora de repensar las ciudades y los entornos sobre los que se actúa ya que, indican, «la arquitectura está para resolver problemas y no para acrecentarlos». En este sentido, Helena Medina se lanzó hacia un plan pensado para «proponer una solución a un problema», y lo hizo sabiendo que es el proyecto Fin de Carrera es el idóneo para arriesgar y, en este caso, hacerlo a la ‘manera romana’.
Por su parte, salió de su espacio de confort Joaquín Vargas para decantarse por una actuación que «indaga en todo y sobre todo» y que, por este razón, ha generado «más trabajo y esfuerzo». Sin embrago, ha merecido la pena porque cree firmemente que «la buena arquitectura estudia todos los parámetros, el paisaje, los entornos y las técnicas constructivas» tradicionales de cada zona y cultura.