Los talaveranos abarrotan la Basílica en el día de la Virgen

Mario G. Gutiérrez
-

Un día radiante y caluroso acompañó a los cientos de talaveranos que se dieron cita en la Santa Misa Solemne presidida por el Vicario episcopal para el Clero

Los talaveranos abarrotan la Basílica en el día de la Virgen - Foto: Mario Gómez


Talavera vivía ayer una jornada muy importante con la celebración del «día grande» de la festividad de su patrona.
A primera hora de la mañana,  la Basílica acogía la celebración conocida como Misa de los Peregrinos, en la que se recibían a los numerosos peregrinos que honran a la Virgen del Prado procedentes de diferentes localidades de la comarca y poblaciones de comunidades autonómicas vecinas, que tras su marcha alcanzaban los Jardines del Prado para ponerse a los pies de la Virgen.
Desde casi el término de esta primera celebración, fue constante el goteo de fieles que querían tener buen sitio para la Santa Misa Solemne del día de la Fiesta, acto central y que congregó a cientos de talaveranos que quisieron honrar a la Patrona de la ciudad en el día de su onomástica.
La festividad de la Virgen del Prado coincide con el 8 de septiembre, que tal y como recoge el calendario litúrgico, es el día del Nacimiento de la Virgen o Natividad de María, una de las trece fiestas marianas del calendario romano general de la Iglesia católica. 
El motivo  de que se celebre este día, es que es justo nueve meses después de la dedicada a la Inmaculada Concepción que se celebra el 8 de diciembre, y es un día marcado en rojo en el calendario festivo de una gran cantidad de municipios de toda la geografía de nuestro país.
Poco antes de la hora de inicio se daban cita en los Jardines del Prado numerosas autoridades que quisieron  honrar con su presencia a la Patrona.
Junto a la alcaldesa de Talavera, Tita García Élez, el equipo de Gobierno municipal casi al completo, además de todos los portavoces de las diferentes formaciones políticas del Consistorio así como, el resto de miembros de la Corporación  municipal.
Además de los representantes de la política local, estuvo el presidente de las Cortes Regionales, Pablo Bellido, el delegado de la Junta en Talavera, David Gómez, así mismo, hubo representación de diputados provinciales, los diputados regionales como la talaverana Diana López o  David Muñoz, la diputada nacional Carmen Riolobos o el senador natural de la ciudad José Julián Gregorio, entre otros.
Políticos y representantes de las autoridades militares y los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado y Locales, que asistieron a una misa  presidida por el Vicario episcopal para el Clero, D. Álvaro García Paniagua, y en la que actuó la Coral Talabricense “Francisco de Peñalosa”, como es tradicional.
García predicó una sentida homilía, en la que comenzó saludando a todas las autoridades presentes, así como a los miembros de la Hermandad de Nuestra Señora del Prado, que cuenta con unos 4.000 hermanos, y a todos los talaveranos.
Comenzó citando al Beato Henry Newman, para hacer una semblanza del papel que juega Dios en la vida de los católicos, para proseguir circunscribiéndose a Talavera y reflexionar sobre los colores característicos de la cerámica talaverana (blanco, azul y amarillo), como características de la Virgen.
Del blanco, dijo García, «representa la pureza de María»; el azul, tan presente en los adornos cerámicos, es signo del «cielo y del corazón de la Virgen» y por último se refirió al amarillo como «el color de la alegría y de la luz». Quiso enlazar hasta el último momento su homilía refiriéndose a diferentes momentos de la elaboración de vasijas y cuencos de barro, comparándolos con las vicisitudes de la vida, para terminar así esta vinculación entre las cualidades de la Virgen y la ciudad de Talavera, buscando relacionar ambas en este día festivo.
Tras la misa tuvo lugar el concierto de la Banda Municipal de Música en los Jardines del Prado, que también contó con una notable afluencia de talaveranos.