El cambio de nombre de dos calles acarrea gastos extras a los negocios

M.G./Toledo
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La sustitución de la calle General Moscardó por Cuesta de los Capuchinos pasa desapercibida para algún negocio, pero otros se ven obligados a retocar sus webs y renovar toda la cartelería

El cambio de nombre de dos calles acarrea gastos extras a los negocios - Foto: Yolanda Redondo

¿La calle General Moscardó ahora se llama cómo...? Con gesto de sorpresa y de incredulidad dejaba patente ayer un trabajador del parking Corralillo de San Miguel, gestionado por la empresa ‘Vinci Park’, que no sabía que el Ayuntamiento había cambiado de nombre esa calle y se había colocado la placa cerámica, en la que se lee Cuesta de los Capuchinos, la semana pasada. Este empleado se sigue guiando por la nomenclatura antigua:General Moscardó. Y lo tiene claro porque la empresa mantiene esa denominación en sus sellos, sus tarjetas y en cualquier cartelería en la que se indique la localización de este aparcamiento público. Además, nadie parece despistarse a la hora de acercarse al aparcamiento, sea o no residente en nuestra ciudad.
Lo cierto que el retoque en el callejero para las calles General Moscardó y Alféreces Provisionales, esta última ha pasado a llamarse La Paz, ha pasado bastante desapercibido en general, salvo para los empresarios con algunos negocios en ambas calles y para los grupos políticos, ya que IU elevó la moción hace casi tres años, el PSOE la respaldó aunque endureció los trámites para cualquier cambio en el callejero y el PP mostró su reticencia a la desaparición de los nombres de estas vías a pesar de considerarse vestigios franquistas y de la necesidad de cumplir con la Ley de Memoria Histórica.
«Nosotras no hacemos ni caso a eso de la nueva placa porque esta calle siempre se ha llamado General Moscardó e incluso en los mapas del Ayuntamiento sigue poniéndolo así», explican las empleadas de la tienda de damasquinados situada junto al Hotel Alfonso VI. A ellas no les ha ocasionado ningún trastorno y a los clientes parece que tampoco porque ninguno hace mención a la Cuesta de los Capuchinos, calle que ha recuperado su antiguo nombre después de muchos años.
Y si pocos saben la noticia, muchos menos que tanto esta calle como la de La Paz se dedican a Melilla y Ceuta «por los lazos» que las unen a nuestra ciudad.

costes del cambio. A primera vista se puede pensar que el cambio en el callejero apenas tiene coste, salvo los gastos de la sustitución de las placas cerámicas con el nombre de las vías, pero no es cierto porque esta decisión ha cogido por sorpresa a los propietarios de algunos negocios que ahora se ven obligados a modificar su localización en sus páginas web y a editar de nuevo tarjetas de visita y toda la cartelería de sus negocios.
«A nosotros nos ha supuesto un importante trastorno porque tenemos unas 800 tarjetas que no valen y hay que imprimir de nuevo», apunta la propietaria de la cervecería ‘Entrecalles’, Valle del Cojo. Considera que el Ayuntamiento podría haber hecho las cosas de otra maner porque ni siquiera ha publicitado este cambio. Y se muestra muy sorprendida porque no se ha enterado hasta hace unos días que su establecimiento está en la calle de La Paz.
En el Hotel Alfonso VI, el primer inmueble de la antigua General Moscardó, también han tenido que adaptarse al cambio con rapidez y han aprovechado que se les habían agotado los sobres para adquirir los nuevos, en los que se indica que este hotel se localiza en la antigua General Moscardó, Cuesta de los Capuchinos. Sin embargo, uno de los empleados reconoce que tendrán que modificar su página web para añadir la nueva dirección y volver a editar las tarjetas.
Por otra parte, asegura que ningún cliente se ha despistado a la hora de buscar la dirección porque suelen indicarles que el hotel está cerca de la Plaza de Zocodover. El único problema con el que se han encontrado es que todavía muchos de los que quieren acceder en coche desconocen que la señalización se retocó hace tiempo y ya no se accede por la calle Cervantes.

adaptación. El Ayuntamiento ha dado el paso más difícil retocando un callejero que no se actualizaba desde los años noventa y suprimir dos nombres franquistas tras la insistencia de IU en los últimos años para acabar con la simbología franquista en los espacios públicos y dignificar el ‘Patio 42’, iniciativa que encontró respaldo con distintos homenajes y el adecentamiento del entorno de la fosa común. Sin embargo, la administración municipal también debe gastarse algunos euros para actualizar los mapas turísticos del Casco y la guía del callejero que editó Antonio Pareja en 2011, que incluyó muchas calles de las que no había constancia dado el crecimiento de Toledo.
La Paz y la Cuesta de los Capuchinos han salido a la calle, pero aún les queda un largo camino para ‘conquistar’ el callejero, ya que más de uno seguirá perdiéndose al buscar un domicilio o pidiendo información para tomarse algo en la cervecería ‘Entrecalles’.