Se busca a la víctima del intento de asesinato en Quintanar

J.M.
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El acusado se declaró inocente, pero un testigo de los hechos y la Policía Local incriminan al procesado, también indigente

Se busca a la víctima del intento de asesinato en Quintanar - Foto: David Pérez

Antonio T. G. llegó ayer a la Audiencia Provincial esposado desde la cárcel, donde permanece como acusado del intento de asesinato de otro vagabundo en Quintanar de la Orden. El procesado, para el que la Fiscalía pide 10 años de cárcel, negó los hechos, pero el relato de un testigo ocular y el testimonio de los policías locales incriminan a este individuo. Sólo faltó la víctima, que no ha sido todavía localizada, por lo que el tribunal acordó la suspensión hasta agotar los trámites para dar con el paradero; de lo contrario, contará la declaración que efectuó en los juzgados.
La declaración de ayer de Antonio difiere de la efectuada en la sede judicial dos días después de los hechos, ocurridos el 10 de junio de 2017. Entonces reconoció ser el autor. En la Audiencia Provincial, en cambio, afirmó que sólo medió en una pelea y que no conocía previamente a la víctima, José M. G. En este sentido, afirmó que el atacante salió «zumbando» del albergue, donde se quedó él con un grupo de personas. «No vi navaja. Se pinchó con una maceta o lo pinchó el otro», vino a decir en su intervención.
Sin embargo, un testigo de los hechos que participó por videoconferencia aseguró que se encontraba con la víctima en sendos sofás viendo la televisión. Entonces, llegó el acusado. «Pensaba que le iba a dar un abrazo. Pero se abalanzó por atrás», afirmó antes de afirmar que entonces vio a la víctima «chorreando» sangre. «Fue muy rápido. No vi con lo que fue. Cuando me di cuenta, estaba sangrando», señaló sobre el arma utilizada, que no ha aparecido hasta el momento. Al respecto, añadió que José no tuvo tiempo de reaccionar.
Los policías locales coincidieron en que encontraron al procesado a más de 200 metros de distancia del albergue, cerca del camino que conduce a La Puebla de Almoradiel, después de que les indicaran la vestimenta del individuo. «Vino hacia nosotros y nos dijo que lo había hecho. Que el otro se la había jugado», subrayó uno de los agentes. Y aportaron que reconoció que había tirado el arma por los alrededores.
Los forenses subrayaron que una de las heridas causadas, concretamente en el cuello, podría haber tenido riesgo vital, pero era poco profunda.
La ausencia de la víctima llevó al tribunal a acordar la suspensión del juicio para intentar la localización. La Guardia Civil buscará ponerse en contacto con él en los domicilios que consten.