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«Muchas personas quieren acercarse a Guadalupe y no pueden"

Leticia G. Colao
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La Penitenciaría Apostólica del Vaticano amplía el Año Jubilar hasta septiembre de 2022, atendiendo a la petición del Arzobispo de Toledo,Francisco Cerro. El hermano guardián del Monasterio, Fray Guillermo Cerrato, confirma el descenso de peregrinos

«Muchas personas quieren acercarse a Guadalupe y no pueden - Foto: Manu Reino

La Penitenciaría Apostólica del Vaticano ha aprobado ampliar un año más el Año Jubilar Guadalupense, en respuesta a la petición realizada por el Arzobispo de Toledo el pasado 2 de febrero, debido a las restricciones obligadas por la pandemia. Estas limitaciones, que responden principalmente a la prohibición de moverse en otras regiones o provincias, está reduciendo mucho el número de peregrinos que quieren y pueden acercarse al santuario extremeño para ganar las gracias del Año Santo.

El hermano guardián y custodio del Real Monasterio de Guadalupe, Fray Guillermo Cerrato, explica a La Tribuna como se está viviendo el Año Santo en medio del Covid. «Nos está afectando la ausencia de muchos peregrinos y creyentes, devotos de la Santísima Virgen que hubieran querido acercarse y que aún no han podido», relata.

Por ello, por no poder celebrarse el Año Jubilar Guadalupense con todo su esplendor, rodeado no solo de visitantes sino de las numerosas actividades organizadas que han debido suspenderse, el Arzobispo Francisco Cerro dirigió su escrito al Cardenal Mauro Piacenzia, Penitenciario Mayor, logrando así que el Año Jubilar, que se celebra desde el pasado 2  de agosto al 8 de septiembre de 2021, fiesta principal de la Virgen de Guadalupe, se amplíe finalmente hasta 2022.

Del mismo modo, solicitaba la posibilidad de impartir la bendición papal, con indulgencia plenaria, los días 8 de septiembre de 2021 y de 2022, así como el día 10 de septiembre de 2022, coincidiendo con la clausura del Año Guadalupense.

Cerro indicaba en su texto que «desde el inicio del mismo se van viendo los frutos, aunque mermados por la situación actual en la que nos encontramos».

Fray Guillermo Cerrato se muestra satisfecho con la ampliación. «Es el pueblo fiel el que pide esa prórroga y es la Iglesia Madre de Roma la que ha comprendido las circunstancias y ha facilitado que se prorrogue un año más el Año Jubilar, y así poder acoger a esa multitud de peregrinos que todavía no ha podido acercarse a visitar el santuario».  

Esta ampliación del Año Santo, que finalmente comprenderá dos años, beneficiará especialmente a los fieles llegados de lugares más lejanos afectados especialmente por el cierre de fronteras regionales. Cerrato confirma que hasta ahora, y especialmente durante los fines de semana, los vecinos de los municipios cercanos y de toda la región de Extremadura, se han acercado con más facilidad, «pero los pueblos más distantes y personas de la Iglesia internacional o de otras naciones este año lo han tenido totalmente imposibilitado para poderse acercar hasta aquí».

Esto, lógicamente, se está notando en el desarrollo del Año Jubilar, en sus celebraciones complementarias y en el descenso de peregrinos, que también ha afectado al  turismo del municipio. Tanto es así, que hasta ahora, con algo más de medio año desde que se abriera la Puerta Santa de Guadalupe, han sido 49.000 los visitantes que ya han ganado los beneficios espirituales que concede todo Año Jubilar, aunque queda lejos de los 125.000 visitantes que recibe el Real Monasterio extremeño en un año normal, y el doble que esperaban para el actual.

Todo se ha complicado bastante. «Iniciamos el Año Santo en la segunda ola, luego vino la tercera en la que aún seguimos...», explica el hermano guardián del santuario mariano, quien confía que con la ampliación de la celebración, sean muchos más fieles los que puedan lograr la indulgencia plenaria.

Hasta entonces, la comunidad franciscana de Guadalupe es consciente que «tocará vivir un año desde la interioridad y desde el corazón en la intimidad, sobre todo en la intimidad del creyente, de la familia creyente y de la iglesia».