Dos derbis en uno

J. M. Loeches
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El CD Toledo neutraliza en tres minutos después del descanso un 2-0 en contra del CD Torrijos, que luego acabó con un jugador menos (2-2)

Dos derbis en uno - Foto: Yolanda Redondo

El derbi salió casi calcado al último. Tuvo dos capítulos, una parte para cada uno y un expulsado, esta vez por el CD Torrijos. Los de casa sacaron del campo al CD Toledo durante la primera parte y le hicieron un 2-0 que se quedó hasta corto. Y en tres minutos, después de la reanudación, los de Manu Calleja consiguieron neutralizar el resultado. Luego con uno más sobre el terreno de juego, les fue imposible hincar otra vez el diente a un rival que ya estaba replegado. Así, nadie dio por bueno el punto.
Para los habituales, no era de extrañar que el CD Toledo no fuera capaz de enlazar tres pases seguidos ante un equipo rojiblanco práctico, a lo suyo. Balón a banda y a atacar con las combinaciones justas para generar peligro. En el minuto 5, Borja Escoredo, fuera de cualquier marca, ya cabeceó fuera un centro al área.
En estos primeros minutos el dominio era claramente del CD Torrijos, más enchufado, muy intenso y dejando al descubierto las carencias de su rival. Los de Manu Calleja sacaron un poquito la cabeza en una falta lateral que Chico resolvió con una chilena sin la dirección oportuna. Fue una aguja en un pajar. El conjunto de Fran Sánchez firmó el resto de oportunidades. Y algunas con claridad.
Pedro Alonso disparó desde lejos y obligó a Olmedo a ir abajo y luego Iñaki no conectó bien con la cabeza otro balón parado que puso Ángel desde el lado derecho. El plan del CD Toledo hasta entonces no pasaba de buscar al debutante, un Chico Díaz que es verdad que fue un auténtico pelma para los centrales torrijeños.
En el minuto 20 hubo un intento de gol para el conjunto visitante, pero el colegiado acabó anulando la conexión Pituli-Chico Díaz en el momento que el andaluz le dio un pase al segundo palo a Mario García. Al final, unos minutos después, el que acabó poniéndose por delante fue el CD Torrijos con un balón largo a Borja Escoredo que Cortijo parecía tener bien atado. Pues no. El de El Carpio se acabó yendo y solo tuvo que poner un pase de la muerte a Roque para hacer el 1-0.
Esa intensidad local no la podía contrarrestar, ni por asomo, la escuadra capitalina, que acabó acudiendo a la estrategia como único método para cambiar la cara. En un par de faltas y dos o tres saques de esquina tampoco hubo suerte. Encima, los de Fran Sánchez reafirmaron su estilo en una salida rápida a Ángel. El extremo se metió hacia el área, cambió de ritmo hacia adentro y, con la izquierda, puso la pelota en la red. El 2-0 sacó el coraje escondido del CD Toledo hasta el momento. Pero eso. Nada más. Llegó el descanso sin noticias positivas.
El informativo cambió de tercio en la segunda parte. Quienes acudieron a ver al Toledo pudieron hacerlo. Calleja dejó en el vestuario a Cortijo y Robles, para dar entrada a Traoré y Montávez. Dos leves toques que pusieron en escena a otro equipo. En menos de dos minutos la desventaja estaba neutralizada. Con bastante más criterio y adelantando posiciones. El 2-1 vino en un centro de Pituli desde el lado derecho que Chico Díaz cabeceó en suspensión. El esférico salvó a Toni Lechuga, pegó en la madera y se coló lentamente. Suficiente. Y el 2-0 vino en otra llegada por el lado izquierdo que solventó Rubén Moreno con la pierna izquierda.
Los verdes mataron dos pájaros de un tiro. Se estrenó su nuevo goleador y vio puerta el antiguo tras varias jornadas sin hacerlo. Ente tanta agitación, el derbi se tomó unos minutos de respiro. Falta hacía, porque ese ritmo no se podía sostener. No hubo ocasiones reseñables, salvo una internada de Borja Escoredo que abortó Olmedo sin problemas. No siquiera llegaron otros ingredientes después de la segunda amarilla a Barrientos que dejó al Torrijos con uno menos.
Incluso fue el conjunto en inferioridad el que se acercó un poco más entre los minutos 65 y 75. El CD Toledo empezó a perder balones en el medio campo, justo después del último cambio, Renato por Mario García. Inteligente porque el gaditano estaba sorteando desde la expulsión. Solo hay que salvar algún intento de desequilibrio de Traoré y la guerra particular de Chico Díaz con la defensa local. Le sobró tirarse unas cuantas veces sin motivo.
De esta manera, con los del San Francisco ya replegados y buscando los contragolpes, y el CD Toledo mermado por los problemas de Ismael Traoré, se cerró otra edición del derbi provincial.