Aventura total

Manuel Espadas
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Los sanitarios ciudarealeños Darío Rodríguez y Ricardo Valle regresan del Rally Dakar con experiencias inolvidables

El Tango 2 de Darío Rodríguez y Ricardo Valle (segundo por la derecha), junto a otros compañeros del equipo sanitario.

Darío Rodríguez y Ricardo Valle ya se encuentran en Ciudad Real, descansados e incorporados a sus respectivas labores profesionales; el primero como enfermero de la UVI móvil de Ciudad Real, y el segundo como médico de la UVI móvil de Puertollano y del helicóptero de la Base de Almagro. Detrás han dejado dos semanas inolvidables en Arabia Saudí como miembros del equipo sanitario de la organización del Rally Dakar. Para el primero ésta ha sido su décima participación en la considerada como competición de motor más dura del mundo, mientras que para el segundo era su primera aventura. Los dos han compartido un todoterreno medicalizado durante 13 días en el que han vivido este Dakar desde dentro, en lugares privilegiados ubicados en puntos estratégicos de cada etapa y en contacto directo no solo con los pilotos, sino con la gente autóctona de las zonas por donde transcurría la prueba.

Un rally que, al margen de lo deportivo, con las victorias de ‘Monsieur Dakar’ Stephan Peterhansel en coches y Kevin Benavides en motos, será recordado por ser el primero con medidas anti COVID, el de las quejas de Carlos Sainz por el cambio de normas sobre navegación, el del abandono en medio del desierto del copiloto español Xavi Blanco por parte de su piloto Ricardo Camilo, o lamentablemente por el fallecimiento del piloto francés Pierre Cherpin tras una caída.

Darío y Ricardo han sido parte de todo ello, en unos casos de un modo más cercano y en otros, más lejano. Los dos celebran que, afortunadamente, no haya sido una edición muy accidentada del Dakar, desarrollado en una eficaz ‘burbuja’ que también se ha mantenido fuera del alcance del coronavirus (sólo se detectaron tres positivos, y previos a la carrera). Este año no estaba permitido pernoctar fuera de la zona de campamento, era obligado el uso de mascarilla y la comida se realizaba en espacios separados y servida de forma individual.

Víctor Valle posa con un lugareño que se acercó para curiosear al ver el vehículo medicalizadoVíctor Valle posa con un lugareño que se acercó para curiosear al ver el vehículo medicalizado

Darío. Un Dakar diferente, pero al fin y al cabo «muy similar» a otros. Lo dice el enfermero de Saceruela, desde su amplia experiencia que abarca ya una década. Un Dakar por los desiertos árabes que no sólo ha mantenido su esencia aventurera sino que la ha reforzado tras el cambio de normativa y la entrega de los ‘roadbooks’ minutos antes de cada salida de etapa, buscando la igualdad de condiciones entre todos los pilotos y los equipos, los más modestos y los que se podían permitir el lujo de tener a un ‘mapman’ dedicado sólo a elaborar los tracks desde el día anterior.  «Carlos Sainz se equivocó al criticar esto. No se puede atribuir el conocimiento de lo que debe o no debe ser el Dakar, y además de un modo equivocado», opina el de Saceruela, que no obstante sigue admirando al veterano campeón español, al que a la vuelta a España pidió que le firmara una camiseta para una subasta de la asociación VivELA de Ciudad Real, «y me la firmó encantado».

Sobre el ‘fichaje’ del infanteño Ricardo Valle, Darío Rodríguez se ha mostrado encantado con la experiencia: «Ricardo es un crack, un número uno. Hemos ganado mucho con él, y ya lo sabíamos. Se ha adaptado muy bien y ha sido una esponja, aprendiendo cada día, preguntando, con una actitud muy constructiva. Ojalá se pueda consolidar en el equipo sanitario del Dakar».   

Ricardo. Valle tampoco tardó en incorporarse a su trabajo en la UVI móvil de Puertollano. Apenas tuvo tiempo para descansar y asimilar el cambio de escenario, encontrándose en Ciudad Real un gran contraste. «En Arabia estábamos con calor y sin apenas Covid, y llegas aquí y te encuentras frío, la nevada, el confinamiento, los hospitales llenos y los compañeros con mucho trabajo», lamenta.

Valle dialoga con la piloto española Laila Sanz, una de las trece mujeres inscritas en el Dakar 2021Valle dialoga con la piloto española Laila Sanz, una de las trece mujeres inscritas en el Dakar 2021

En cuanto a su primera aventura dakariana, el médico de Infantes destaca «el nivel de exigencia en la conducción», circulando con su Tango 2 una media de 700/800 kilómetros al día, por dunas, valles, desiertos y pistas que en algunos casos no existían, confiando en la orientación y en la «experiencia tremenda» de Darío, del que se ha considerado «dependiente al 100%». También le impactó «el nivel de sacrificio» de pilotos, mecánicos y organizadores, trabajando muchas horas y descansando muy poco. En su caso, durmiendo no más de cinco horas al día, en tienda de campaña y saco de dormir y con temperaturas nocturnas bajo cero. «Fue una aventura impresionante. He visto la carrera por dentro, he podido estar en contacto con la gente de allí, con los nómadas, conocer los contrastes del país, he dormido entre dunas, montañas y ríos», recuerda con emoción. Sólo ha echado en falta, afortunadamente, una mayor actividad asistencial médica, otra de sus grandes pasiones. Repetiría «con los ojos cerrados».

Valle (centro) y Rodríguez (derecha) junto a sus compañeros sanitarios en el comienzo del rally.
Valle (centro) y Rodríguez (derecha) junto a sus compañeros sanitarios en el comienzo del rally.